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El Papa emprende este viernes un viaje altamente peligroso a Egipto

Publicado: 27 Abril 2017

El papa Francisco comienza este viernes un viaje de dos días a Egipto, el más peligroso de su pontificado después del que en el 2015 realizó, en plena guerra civil, a la República Centroafricana. Uno de los motivos de su desplazamiento es llevar su solidaridad a los cristianos coptos -más antiguos que los católicos romanos-, a quienes los terroristas que dicen inspirarse en el islam han golpeado con 40 atentados desde que empezaron las llamadas Primaveras Árabes (2011), provocando centenares de muertos.

A pesar de la inestabilidad de la zona, durante los dos días Francisco se desplazará en coches normales, sin ningún tipo de blindadura. “Nosotros no estamos preocupados, porque ellos [los egipcios] quieren que las cosas salgan bien”, ha explicado Greg Burke, director de la sala de prensa del Vaticano, ilustrando que el Papa se trasladará “en coche normal, cerrado pero no blindado, porque así lo ha querido”. Burke ha añadido que, “por otra parte, vivimos en un mundo en el que la seguridad ya es un aspecto que forma parte de la vida cotidiana".

Durante su estancia en Egipto, el Papa se entrevistará con el presidente egipcio Abdelfatá al Sisi, pero sobre todo tomará la palabra en la universidad Al Azhar, que algunos consideran como el Vaticano de los musulmanes sunís, que en todo Oriente Próximo son combatidos por los musulmanes chiís, en guerras como las de Siria, Afganistán y Yemen. En general, en los países musulmanes los sunís constituyen la clase media.

El viaje tiene lugar tres semanas después de dos atentados del domingo de Ramos contra los coptos, en los que murieron 36 personas y otras 108 resultaron heridas. Los extremistas que atacan a los coptos no pueden aducir que constituyen una religión “forastera” u occidental, porque son los únicos egipcios actuales que descienden de los antiguos egipcios, mientras que los islámicos llegaron sucesivamente, apoyados por los mismos coptos como liberadores de los ocupantes bizantinos, que eran cristianos, pero represores.

A pesar de ello, en el Egipto actual sufren discriminaciones permanentes en los puestos de trabajo o en la construcción de viviendas e iglesias, aunque en los últimos años, atentados extremistas a parte, su situación ha mejorado ligeramente, sin por ello dejar de denunciar públicamente las discriminaciones que sufren. Causó una gran impresión la decapitación en el 2015 en las playas de Libia de 21 obreros coptos por parte del estado islámico.

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