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Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Agosto 2017

Si usted ha tenido la oportunidad de ir a comprar en las tiendas más grandes que tenemos, habrá notado que la escuela está muy pronto por comenzar. Hay pasillos y pasillos de productos escolares lo cual nos recuerda que las vacaciones de verano casi ya han terminado. Nuevamente hay que volver a rutina de levantarse temprano, estar seguros de que llevan todo lo que necesitan, de ir a buscarlos a sus actividades después de la hora escolar, etc. Con solo pensar en todo lo que hay que hacer, ya necesitamos otras vacaciones.

Más allá de todo esto que hay que hacer, creo que todos, sea usted el padre, la madre o el tutor encargado del niño; lo que más le preocupa es la seguridad, la adaptación a la nueva escuela y el aprendizaje académico de su ser amado. Creo que esta preocupación nunca deja de estar en las mentes y corazones de los padres sin importar si su hijo comienza la primaria, la escuela intermedia, secundaria o la universidad. Como padres crecemos juntamente con nuestros hijos un día a la vez, a veces haciendo lo que es correcto y a veces equivocándonos.

Como siempre la Biblia nos da enseñanzas prácticas de cómo podemos enfrentar este año escolar. Si usted tiene más de un hijo en la escuela, recuerde que la comparación NUNCA anima o edifica. Cada hijo/a tiene su propia personalidad y su propia habilidad que Dios le ha dado. Segundo, el apóstol Pablo nos recuerda que la verdad debe hablarse con amor (Efesios 4:15), que nuestras palabras puedan más bien acercar al niño a la meta, en vez de alejarlos (Colosenses 4:6; Efesios 4:19; Proverbios 15:4).
Alguien dijo que Dios creó al hombre con dos oídos pero con solo una boca por un motivo especial. Dios quiere que podamos escuchar el doble de lo que hablamos. La carta de Santiago en capítulo 1 versículo 19 dice, “...Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse.”

La única manera de entender el mundo de los hijos es en poder escuchar cómo es su mundo y qué ellos enfrentan. Al escucharlos podremos descubrir quiénes son sus amistades, miedos, peligros, preocupaciones, alegrías y sus sentimientos. Sin conocer el mundo de su hijo/a será imposible que usted lo pueda guiar y animar correctamente.

Y por último, le ánimo a que recuerde que el mejor maestro y amigo que su hijo/a pueda tener es usted. Pero para lograr esta meta debemos tener la actitud de Esdras quién vivió en el Antiguo Testamento. La Biblia nos dice en Esdras capítulo 7 versículo 10, “Así fue porque Esdras había decidido estudiar y obedecer la ley del Señor y enseñar sus decretos y ordenanzas...” Hay tres cosas importantes que debemos considerar: primero, debemos tener corazones dispuesto a buscar y aprender lo que Dios dice. Segundo, debemos poner en acción lo que aprendemos en nuestra propia vida; y tercero, debemos enseñarlo para que la persona que escucha pueda ser bendecida.

¡Qué Dios bendiga con protección y todo entendimiento a su hijo o hija en este año escolar! ¡Y qué Dios lo bendiga a usted en esta tarea tan bella y desafiante que es ser padres!

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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