test

Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Septiembre 2017

En estas últimas décadas un nuevo cáncer ha surgido que está afectando a la sociedad en gran manera. Esté cáncer tiene poder para destruir familias, matrimonios, amistades de muchos años y la hermandad en la iglesia. Como todo cáncer no le importa la edad, el color, el idioma, el sexo, el estatus económico o la educación que la persona pueda tener. De una manera muy sutil se ha infiltrado en las mentes y los corazones de las personas. A este cáncer, yo lo llamó “el increíble Hulk” porque como en la serie de la televisión transforma a la persona en alguien completamente diferente.

Esté cáncer es la intolerancia hacia las personas que opinan de una manera diferente. Primero quiero remarcar que no estamos hablando de tolerar el pecado. Toda persona tiene el derecho de decidir que piensa y cree, aún sea su creer o pensar correcto o incorrecto. Y esto no tiene nada que ver con la primera enmienda de la constitución, sino más bien tiene que ver con el principio de la creación, comenzando desde Adán y Eva. Dios, el creador de todo ser humano nos ha dado esa libertad de poder pensar y elegir (Génesis 2-3).

Aparentemente, para muchos cristianos la intolerancia es más grande que el amor que ellos tienen por su prójimo. Si amamos únicamente al prójimo que piensa como nosotros, cómo podríamos reflejar así a Cristo. Al contrario, el Señor dijo, “Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así. Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así.” (Mateo 5:46-47). En otras palabras, ¿cuál o qué diferencia hay entre ellos y nosotros? La respuesta es ninguna.

La intolerancia transforma a la persona en un increíbles Hulk. Éstos cuando interactúan con el prójimo que son diferentes llegan a ser crueles, sin entendimiento y compasión. No se acerca de usted, pero como cristiano he elegido identificarme con Cristo, así como Cristo se identificó con Dios. El apóstol Juan dijo, “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). Si soy intolerante a que otros piensen de una manera diferente, ¿cómo podré reflejar a Dios? ¿Cómo podré reflejar a Cristo? ¡Sería una tarea imposible de lograr!

Porque yo escucho y respeto lo que otra persona piensa y cree, desde ningún punto vista implica que yo estoy de acuerdo con esa persona. Servimos a un Dios que nos ha llamado a crear puentes con las personas. Servimos a Dios que nos ha llamada a crear paz a este mundo, no división. La sociedad necesita de su amor y luz. Nuestro amor por el prójimo nos ayuda a mantener a ese Hulk, controlado. ¡Qué Dios lo bendiga!

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

Volver

Comentarios