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Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Octubre 2017

Alguien me pregunto algunos años atrás, ¿qué es lo más difícil de mi trabajo? Le respondí, que lo más difícil es educar a la gente. Así es, lo más difícil es educar a otros de que hay una mejor manera de pensar, hablar y de hacer las cosas. En otras palabras hay una mejor manera de vivir la vida que tenemos en el matrimonio, la familia, el trabajo y en la comunidad.

¿Por qué es tan difícil educar a otros? Es difícil porque las personas hacen las cosas en base a lo que conocen. Y hablarles de lo desconocido produce en ellos generalmente tres cosas: miedo, incertidumbre e inseguridad y a nadie le gusta sentir estás cosas. Es difícil porque nuestro pensar, sentir y actuar está ligado o conectado con nuestros padres, abuelos y tutores. Por lo tanto tiene raíces muy profundas y muchas personas sienten que al dejar de lado lo que les han enseñado, sería como dejar de lado a estas personas. ¡Sienten que están cortando estas raíces! Es difícil porque la persona tiene que luchar contra los prejuicios y la cultura en la cual ha crecido. Es difícil porque se requiere de valor para aceptar que estamos equivocados y aún requiere de mucho más valor para cambiarlo.

Déjeme darle un ejemplo: a muchos varones le es difícil entender y aún mucho más aceptar de qué es mejor ser parte de la casa, que vivir en la casa. Que quiero decir con esto, algunos viven como si fueran inquilinos, traen el cheque semanal o mensual y esperan a cambio que la casa este limpia y su ropa preparada para cuando él la necesita. Una cama lista para descansar, el desayuno preparado cada mañana y la comida caliente a la hora de la cena. Del otro lado de la moneda, tenemos al hombre que ayuda a su esposa a cuidar a los hijos no porque son de ella, sino porque él entiende que son sus hijos también. Él ayuda a su esposa a lavar los platos o a lavar la ropa sucia, porque él entiende que en la lavadora está la ropa sucia de él y de sus hijos también. De esa manera él es parte de la casa y no viviendo solamente en la casa. Este simple y profundo concepto es difícil de enseñar porque las personas tienden a cuestionar todo en vez de confiar en lo que Dios nos enseña (Proverbios 3:5). Educar es difícil porque las personas necesitan ser constantes y pacientes para ver el fruto de su trabajo.

¡Educar puede ser una tarea difícil pero no imposible! Seguramente usted podrá recordar con cuanta paciencia le enseñó a su hijo a decir “papá o mamá.” Pero después de tanto esfuerzo y perseverancia escucho las palabras más bellas que un padre puede oír. Es una tarea que requiere no desmayar, ese es el problema en muchos matrimonios y familias, con el tiempo se cansan de educar y buscar ser educados. Salomón dijo, “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.” (Proverbios 3:5-8). Recuerde, el primero a ser enseñado (educar) debe ser uno mismo. ¡Qué Dios lo bendiga!

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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