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Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Noviembre 2017

Se ha encontrado en una situación difícil que no sabe qué hacer para solucionarlo. ¡Seguramente que sí! Todos en algún momento enfrentamos esta barrera de la vida que crea ansiedad, estrés, preocupación y afán. Generalmente enfrentamos estas barreras con nuestras propias habilidades, experiencias y conocimiento que hemos adquirido a través de los años. En la mayoría de los casos esto es suficiente para que lleguemos a buen fin. Pero, ¿qué podemos hacer cuando nuestras experiencias, habilidades y conocimiento no son suficientes?

Primero, necesitamos reconocer que el problema es más grande que uno. Incluso, a veces reconocer que el obstáculo es uno mismo, y esto no es fácil de ver y aceptar. Pero el verlo y aceptarlo implica tener que pedir ayuda a otra persona, lo cual va en contra de toda nuestra mentalidad de ser auto suficiente. Es difícil poner el orgullo a un lado, ¡verdad que sí! Las malas o pobres decisiones muchas veces crean una avalancha que es muy difícil de parar, aunque no imposible. El orgullo no deja que la persona busque la guía que necesita para salir victorioso.

Cuando miramos las Escrituras vemos que Dios nos anima a buscar ayuda. Como cristianos debemos recurrir siempre al Señor primero. El apóstol Pablo dijo: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acciones de gracia” (Filipenses 4:6). Asimismo dijo en Efesios 4:16, “de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”

Cabe recalcar que todos aquellos que buscan ayuda en alguien que les dirá lo que ellos quieren escuchar, son como el dicho popular: “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver.” Estas personas todavía no han quebrantado su orgullo. Ellos todavía no han reconocido su necesidad y como consecuencia de su actitud, las cosas no mejorarán, “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (Gálatas 6:7). Asimismo el apóstol Pablo dijo que necesitamos andar en esta vida como sabios y no como necios (Efesios 5:15). Todo cristiano maduro ha llegado a entender que buscar ayuda no es muestra de debilidad sino al contrario, es una muestra de fortaleza, humildad y sabiduría. El rey Salomón dijo en Proverbios 13:20, “El que anda con sabios, sabio será; más el que se junta con necios será quebrantado.”

Lea su Biblia y encontrará respuestas a sus necesidades. ¿En qué área necesita usted ayuda? ¿Es en su matrimonio o en la relación con su hijo? ¿Es en sus finanzas o en su relación con el prójimo? Cualquiera sea su problema, por favor busque ayuda idónea. Haga HOY su mejor decisión. ¡Qué Dios lo bendiga!

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067

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