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Nuevo escándalo en el Vaticano, el Cardenal hondureño Oscar A. Rodriguez acusado de recibir 35, 000 euros y tener inversiones millonarias en empresas londinenses

Publicado: 22 Diciembre 2017

La revista política, económica y cultural italiana, L´Espresso, publicó este 21 de diciembre un artículo que pone al descubierto al cardenal hondureño, Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, con una acto de corrupción sin precedentes y que tiene sorprendido al Papa Francisco.

El cardenal recibe 35 mil euros al mes: un nuevo escándalo se desata en el Vaticano
El primer amigo y consejero de Francesco, Oscar Rodríguez Maradiaga, predica la pobreza pero recibió medio millón de euros al año de una Universidad Católica de Honduras. Bergoglio también quería una investigación sobre inversiones millonarias y sobre el comportamiento inapropiado del Obispo Pineda, un miembro fiel del cardenal. Y hoy el Papa habla de “traidores y especuladores en la Iglesia”.

La investigación completa en el Espresso en los quioscos desde el domingo

Cuando terminó de leer la pregunta del visitante apostólico que él mismo había enviado a Honduras en mayo pasado, el Papa Francisco se puso las manos en su solideo. Él acababa de descubrir que su amigo y primer consejero, el poderoso cardenal Oscar Maradiaga, gran partidario de una Iglesia pobre y paupérrima y quien en 2013 fue promovido precisamente por Bergoglio en el coordinador del Consejo de los cardenales había recibido durante años cerca de 35,000 euros por mes (con un “aguinaldo” adicional de 54 mil euros en diciembre) de la Universidad Católica de Tegucigalpa.

Bergoglio no podía imaginar que varios testigos, tanto eclesiásticos como seculares, acusaron a Maradiaga de algunas inversiones millonarias en empresas londinenses que luego desaparecieron en el aire, ni que el Tribunal de Cuentas del pequeño país centroamericano estaba investigando el uso de enormes cantidades de dinero del Gobierno de Honduras a través de la “Fundación para la Educación y Comunicación Social” y de la “Fundación Suyapa”, ambas pertenecientes a la Iglesia local y, por lo tanto, del propio Rodríguez Maradiaga.

“El Papa está triste y entristecido, pero también muy decidido a descubrir la verdad”, explican ahora desde Santa Marta. No solo en el uso final de los pagos vertiginosos obtenidos por el cardenal (solo en 2015, leímos en un informe interno de la universidad revisado por el Espresso, el cardenal recibió casi medio millón de euros), una cifra que según algunas fuentes habría ganado durante una década como “Gran Canciller” de la Universidad Católica); pero también con otros detalles muy desagradables contenidos en la investigación realizada por el Obispo Argentino Jorge Pedro Casaretto.

Un hombre de confianza de Francisco que ha puesto la pluma al papel tiene graves acusaciones hechas por muchos testigos (fueron auditados cerca de cincuenta, incluyendo el personal administrativo de la diócesis y de la universidad, sacerdotes, seminaristas, más el conductor y el cardenal secretario), así al obispo auxiliar de Tegucigalpa Juan José Pineda, el más fiel de Maradiaga y de hecho sigue haciendo su trabajo en Centroamérica.

Francesco, después de haber estudiado el dossier que había recibido brevemente hace seis meses, ha tomado personalmente todas las decisiones finales para el mismo.

Maradiaga, un salesiano como el ex Secretario de Estado Tarcisio Bertone, nació en Honduras hace 75 años. Su cumpleaños es el 29 de diciembre, y en unos días tendrá que presentar su renuncia en el escritorio de Francesco, quien decidirá si confirma sus deberes o no. Maestro de primaria antes y profesor de matemáticas en la secundaria a continuación, el cardenal es un hombre muy culto, con fluidez en cinco idiomas, es experto en teología moral y la filosofía y gran amante de la música. Se hizo famoso en América Latina como un enemigo jurado de la corrupción y el defensor de los pobres, en 2013 Francisco, que aprecian los dones intelectuales y el gobierno, que quería encabezar el grupo de asesores que está desarrollando la reforma de la Curia Romana.

Las acusaciones son muchas. «Hay gastos para amigos cercanos de Pineda, como un mexicano que se llama a sí mismo “padre Erick”, pero que nunca hizo sus votos”, dice un misionero. “El personaje se llama Erick Cravioto Fajardo y ha vivido durante años en un departamento adyacente al del cardenal en Villa Iris. Recientemente Pineda, que ha vivido con él, bajo el mismo techo, le compró un apartamento en el centro y un automóvil. El dinero, tememos, proviene de los cofres de la universidad o de la diócesis. Hemos denunciado esta estrecha e indecorosa relación también en el Vaticano. El Papa lo sabe todo”.

Los testigos auditados por el visitante Casaretto, también hablaron de inversiones millonarias catastróficas: Maradiaga habría girado grandes sumas de la diócesis a algunos londinenses como Leman financiera Wealth Management (cuyo propietario, en los registros de la Cámara de la empresa de Inglaterra y Gales, un tal Youssry Henien), y ahora parte del dinero dado en fidecomiso (y depositado en cuentas de instituciones alemanas) habría desaparecido.

No solo eso. En el informe de Casaretto investiga agujeros demasiado importantes del imperio mediático creado y controlado por el arzobispo en la Fundación Suyapa (que corre periódicos y estaciones de televisión en la diócesis), mientras que el obispo Pineda recientemente, que ha sido denunciado por algunos medios como el director de operaciones de recursos financieros y como destinatario de fondos públicos (equivalente a un millón de euros) para proyectos no muy claros destinados a “la formación de los valores de los fieles y la comprensión de las leyes y la vida social”. Gastos que, según los denunciantes, nunca han sido respaldados por justificaciones válidas.

En Vaticano quiere entender si decenas de millones de lempiras recibidos todos los años del Gobierno, a favor de la Fundación para la Educación y la Comunicación Social—cuyo representante sigue siendo Rodríguez Maradiaga—ha sido utilizado realmente para proyectos requeridos por la ley. Hasta el momento, la iglesia no ha entregado – como pudimos leer en una carta de magistrados obtenida por el Espresso — los activos y pasivos y varias justificaciones del gasto. Pronto comprenderemos si Bergoglio considerará las pesadas acusaciones creíbles o no.

La Arquidiócesis de Tegucigalpa rechazó las acusaciones hechas por la revista italiana L’Espresso contra el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

En declaraciones a ACI Prensa, el P. Rubio explicó que la Universidad Católica apoya económicamente “a todos los obispos, no solo al Cardenal, para ayudar a las diócesis. Recuerde que la universidad es católica y depende de la Iglesia”.

Esta realidad, explicó el párroco de la Parroquia San Martín de Porres en Tegucigalpa, “la explicó Mons. Rómulo (Emiliani) hace un tiempo” cuando surgieron acusaciones similares. Mons. Rómulo Emiliani es el prestigioso Obispo dimisionario de San Pedro Sula.

“Todos los obispos reciben un apoyo para las diócesis, no para uso personal”, reiteró el sacerdote quien dijo desconocer los montos que recibe el Cardenal Rodríguez Maradiaga y los demás obispos hondureños.

Recibir estos aportes, aclaró el P. Rubio, “no es un acto de corrupción porque no es dinero del estado, sino que es dinero de la institución que depende de la Iglesia”.

El dinero que reciben los obispos, precisó el presbítero, “es un apoyo de la universidad católica para la misión de las diócesis. No hay duda que el primer administrador es el obispo, pero eso no quiere decir que sea corrupción”.

Lo denunciado por L’Espresso, continuó, “es puro amarillismo, es darle otra connotación” a la información que ya es conocida.

El apoyo financiero de la universidad a las diócesis del país, concluyó el sacerdote, “es una contribución de la Iglesia ante la realidad de Honduras que es de pobreza y donde hay muchas necesidades”.

ACI Prensa también conversó con una fuente que prefiere no ser identificada, que explicó que el dinero que recibe el Cardenal no es visto como un problema en Honduras.

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