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Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Enero 2018

¿Cómo podemos tener un próspero año 2018? Primero, debemos conocer las reglas o principios que Dios nos da para la vida y las relaciones. Estos principios o reglas protegerán nuestras vidas y la vida de nuestras familias. Estos principios o reglas actúan como fronteras o murallas. Si usted no conoce estos principios no quiere decir de qué no pueda aprenderlos y ponerlos en práctica en su vida. Todos debemos aprender a operar con ellos.

Estas leyes nos ayudan a experimentar la vida de una manera diferente. En este artículo hablaremos de las dos primeras.

Ley número 1: La Ley de sembrar y cosechar. La ley de la causa y el efecto es una ley básica de la vida. La Biblia la llama la Ley de Sembrar y Cosechar. Pablo dijo, “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” (Gálatas 6:7-8). ¿Qué quiere decir esto? Si usted fuma posiblemente desarrollará cáncer en su cuerpo. Si malgasta su dinero seguramente tendrá llamados de los cobradores y no tendrá dinero para la comida. Opuestamente, si come bien y si hace ejercicios regularmente, posiblemente sufrirá de menos resfríos y gripes. A veces sin embargo, la gente no cosecha lo que ha sembrado, por la intervención de otra persona que se interpone y éstos cosechan las consecuencias por ellos.

Muchas personas no sienten la necesidad de cambiar porque sus conductas no les producen ningún dolor. Enfrentar a una persona irresponsable no es doloroso para ella, sólo las consecuencias lo son. La persona necesita sufrir las consecuencias antes de cambiar su conducta. Si desea cambiar la cosecha, primero necesita cambiar la semilla que siembra. ¡Cambiar su conducta!

Ley número 2: La Ley de la Responsabilidad. Mucha gente cuando escucha hablar de levantar murallas o de tomar responsabilidad de sus propias vidas tiene problemas.

La Ley de la Responsabilidad incluye el amar a los demás. El mandamiento de amar es parte de toda la ley cristiana. Pablo dijo, “Ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad. Pero no usen esta libertad para dar rienda suelta a sus instintos. Más bien sírvanse los unos a los otros por amor. Porque toda la ley se resume en este solo mandato: Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Gálatas 5:13-14). Jesús dijo, “Mi mandamiento es este: Que se amen unos a otros como yo los he amado a ustedes” (Juan 15:12). Cuando no amamos a otros, no estamos tomando una completa responsabilidad de nosotros mismos.

Responsabilidad implica que yo no puedo sentir tus sentimientos por ti. Yo no puedo pensar por ti. Yo no puedo comportarme por ti. Yo no puedo trabajar a través de tus decepciones que te limitan por ti. En pocas palabras, yo no puedo crecer por ti; sólo tú puedes hacerlo. Así como tú no puedes hacer por mí. Dios nos dice que debemos estar en un constante crecimiento. Tú eres responsable de ti mismo y yo de mí mismo.

Otro aspecto de ser responsable no tiene que ver con dar, sino con el establecer límites a comportamientos destructivos e irresponsables en otras personas. No es bueno rescatar alguien de las consecuencias de su pecado. Más bien estará reforzando su patrón de conducta y usted se encontrará haciéndolo nuevamente una y otra vez. Salomón dijo, “... librarlo del castigo es empeorar las cosas” (Proverbios 19:19). Es el mismo principio en la crianza de los niños, hace daño el no tener límites para con los demás. Los guía a la destrucción.

Lo animo a que juntos sembremos buena semilla y a que seamos responsables de todos nuestros hechos. ¡Hagamos la diferencia en nuestras familias y en la comunidad! ¡Feliz Año 2018!

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