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Sanando a la comunidad

Publicado: 24 Abril 2018

Dios creó al hombre y a la mujer con la necesidad de comunicarse diariamente. Aunque es un ejercicio diario, la mayoría de las personas descuidan está área de sus vidas. La gente sufre muchísimo a causa de esta falta de cuidado en las relaciones diarias; ya sea, en el matrimonio, con los hijos, patrones o empleados. En fin con todas las personas que nos relacionamos. Muchas veces he escucho decir “que la gente hablando se entiende.” ¡No es verdad, la gente escuchándose se entienden! La comunicación contiene dos partes. La primera tiene que ver en cómo nos expresamos y la segunda en cómo escuchamos. Y ambas partes son igualmente importantes. La Biblia nos habla mucho en cuanto a la comunicación y hoy quisiera compartir con ustedes 10 normas que nos ayudarán.

Primero, debemos estar dispuestos a escuchar y a no responder hasta que la otra persona haya terminado de hablar (Proverbios 18:13 y Santiago 1:19, 13). La segunda dice, que debemos ser lentos para hablar. Pensar primero y no apresurarnos en las palabras. Debemos hablar de tal manera que la otra persona pueda entender y aceptar lo que uno dice (Proverbios 15:23, 28; Proverbios 21:23; 29:20; Santiago 1:19 y 1 Pedro 3:10). La tercera dice que debemos hablar siempre la verdad, pero con amor. ¡SIN EXAGERAR! (Efesios 4:15, 25; Colosenses 3:9). La cuarta norma dice que no debemos usar el silencio para frustrar o decepcionar a la otra persona. Más bien, explicar porque duda o no desea hablar en esta ocasión o momento. Quinto, no complicarse en altercados o disputas. Es posible estar o mostrar desacuerdo sin pelear (Proverbios 17:14; 20:3; Romanos 13:13 y Efesios 4:31). La sexta dice, que no debemos responder con enojo. Al contrario, debemos responder de una manera suave y amablemente (Proverbios 14:29; 15:1; 25:15; 29:11 y Efesios 4:26, 31). Séptimo, cuando uno está equivocado, admitirlo y pedir perdón (Santiago 5:16). Cuando alguien nos confiesa su equivocación, debemos decirle que la perdonamos. Pero debemos asegurarnos que el asunto está OLVIDADO y de que no lo volveremos a echar en cara a la otra persona nuevamente (Proverbios 17:9; Efesios 4:32; Colosenses 3:13 y 1 Pedro 4:8). La octava norma dice, que debemos evitar el regañar y machacar (Proverbios 10:19; 17:9; 20:5). Noveno, no culpar o criticar a la otra persona. Por lo contrario, restaurarle, animarle y edificarle (Romanos 14:3, 13; Gálatas 6:1; 1 Tesalonicenses 5:11 y Proverbios 25:11). Si alguien nos ataca verbalmente, nos crítica o nos culpa, NO debemos responder de la misma manera (Romanos 12:17, 21 y 1 Pedro 2:23; 3:9). Y la última norma nos aconseja que debemos tratar de entender la opinión de la otra persona. Haga concesiones (tolerancia) a las diferencias. Procure interesarse por los intereses de la otra persona (Filipenses 2:1-4 y Efesios 4:2).

La forma en cómo nos comunicamos con las otras personas y con nosotros mismos, va a determinar la calidad de vida que ellos y nosotros tendremos. ¡Todos podemos mejorar!

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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