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Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Mayo 2018 | Visto 328 veces

Se necesita tiempo para hacer que las cosas sean hermosas. El rey Salomón dijo acerca de Dios, “Todo lo hizo hermoso en su tiempo...” (Eclesiastés 3:11). Obviamente, no todo lo que vemos Dios lo ha creado. Miramos el odio y no vemos nada hermoso en ello, pero Dios no lo ha creado. No hay nada hermoso en la violencia y discriminación, pero Dios no los ha creado. Esto y mucho más, son producidos por corazones llenos de odio y egoísmo. Nos guste o no, no todas las cosas que vemos son hermosas, pero estas han sido creadas por el hombre, y no Dios.

La palabra importante en este versículo es “tiempo.” Cuando llega el invierno el paisaje es árido y aburrido. Y podríamos decir que no hay mucha belleza que admirar. Pero cuando llega la primavera, todo comienza a cambiar. Los árboles hacen brotar sus hojas, el césped comienza a ponerse más verde y las flores se visten de diferentes colores. Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo. Lo mismo sucede con el ser humano, nace un bebe y el tiempo hace la diferencia. En poco tiempo se convierte en un niño querido, entonces en un adolescente encantador y entonces en un verdadero hermoso joven adulto. Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo.

Hay dos cosas que podemos aprender de este versículo. Primero, el deseo de Dios es para la belleza. Dios no está interesado en lo feo (aquello que es producto por el pecado del hombre). Segundo, tanto usted como yo, necesitamos ser pacientes y esperar que Dios traiga la belleza en su tiempo. La atracción artificial que el mundo admira no es el tema aquí. La verdadera belleza interior que se revela a sí misma en un carácter y un comportamiento bondadosos es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Y compartiremos esta belleza si esperamos a que Él haga su trabajo en nosotros. Él traerá esa belleza en su propio tiempo.

Dios quiere que nuestras vidas sean hermosas. Pero esta belleza no es algo que viene automáticamente; es el resultado del difícil proceso de la vida que tenemos. La verdadera belleza de una persona nunca se puede comprar en un mostrador de cosméticos; porque proviene del corazón.

Como cristianos hemos entregado nuestras vidas a Dios y debemos someternos a Su voluntad y dejar que Él nos haga de la manera que Él quiere que seamos. Esto a menudo significa pasar por momentos de pruebas y dificultades. Si usted se está preguntando, ¿por qué me está sucediendo esto a mí? Cuando usted mire su situación, seguramente no vera mucha belleza, pero si usted está en las manos de Dios, no importa qué tan oscura sea su situación, recuerde esto: Dios tiene un plan, Dios tiene un tiempo, y Dios hace que todo sea hermoso a su tiempo.

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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