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Catorce sacerdotes suspendidos en Chile por denuncias de abusos sexuales

Publicado: 24 Mayo 2018

Siguen las réplicas del terremoto en la Iglesia católica chilena. Después de que en un acto inédito los 34 obispos chilenos dimitieran la semana pasada en el Vaticano forzados por el papa Francisco, por la “falta de transparencia” en el manejo de uno de las tramas de abusos de mayor simbolismo en Chile, el caso Karadima, un nuevo escándalo sacude la institución en el país sudamericano.

Catorce sacerdotes han sido suspendidos tras la denuncia por abusos sexuales y comportamientos impropios, según informó esta tarde la diócesis a la que pertenecen los religiosos, la de Rancagua, a unos 100 kilómetros al sur de la capital.

Junto a las medidas pastorales, como la inhabilitación para ejercer como sacerdotes mientras se investigan sus posibles responsabilidades, la Iglesia chilena ha entregado la información disponible a la Fiscalía.

"Estos sacerdotes han incurrido en acciones que pueden constituir delitos tanto en el ámbito civil como canónico", indicó la Diócesis de Rancagua mediante un comunicado.

Se trata de una cofradía de sacerdotes que se hacía llamar La familia. Tenía una estructura piramidal y, para identificar su jerarquía, usaba parentescos femeninos. La organización era liderada por La abuela y en la escala luego le seguían las tías, las hijas y las nietas.

El caso fue denunciado por Canal 13, que reveló el testimonio de Elisa Fernández, una excolaboradora de la Iglesia durante cerca de 14 años. De acuerdo a la testigo, los religiosos acostumbraban a realizar bromas de carácter sexual y comentarios sobre preferencias por los menores de edad.

“No sé si llamarlo cofradía, secta o grupo de sacerdotes que tienen prácticas que no se conllevan con su condición de curas y con respecto a jóvenes, por lo menos en mi época, de entre 15 y 29 años”, señaló Fernández a la televisión chilena.

Canal 13 informó que la denunciante abrió una cuenta de Facebook en septiembre pasado, se hizo pasar por un menor de 16 años y contactó con uno de los párrocos de La familia, Luis Rubio, del municipio de Paredones.

Mantuvieron conversaciones de connotación sexual y el religioso le envió fotos desnudo, que fueron publicadas en el reportaje. “Sí, es cierto, pero yo también corté todo eso. Fue un error mío y lo reconozco”, dijo el aludido, que confesó sentir “una vergüenza horrible”.

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