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Ex nuncio de EEUU acusa al Papa de conocer los abusos del cardenal McCarrick

Publicado: 27 Agosto 2018 | Visto 267 veces

El papa Francisco puso fin a su viaje a la República de Irlanda con una misa multitudinaria bajo la lluvia en Dublín y la sombra de una acusación envenenada de cubrir delitos sexuales por parte de un diplomático retirado del Vaticano.

Se trata del arzobispo Carlo Maria Viganò, exembajador de la Santa Sede en EEUU entre el 2011 y el 2016, que acusó al Papa, en una carta de 11 páginas, de tapar y silenciar los abusos del cardenal Theodor McCarrick, arzobispo emérito de Washington.

Viganò sostiene que en junio del 2013, tres meses después de que Francisco fuera elegido Papa, tuvo una conversación con él en la cual le expuso las acusaciones que pesaban sobre McCarrick de abusos sexuales a seminaristas y monaguillos, por las que la Iglesia tuvo que compensar a diversas víctimas.

Incluso le habían prohibido oficiar misas públicas. Asegura que el Papa ni se inmutó, hizo como que no había oído nada y lo mantuvo en el cargo de emisario público de la Iglesia. “Fue una conspiración de silencio no muy diferente a las que prevalecen en la mafia”, escribió Viganò, de 77 años.

El pasado 20 de junio, McCarrick fue apartado de su cargo por la Iglesia después de que el Arzobispado de Nueva York encontrara que las alegaciones de abuso a un menor en 1971 y 1972, cuando era sacerdote en una parroquia de Nueva York, eran “creíbles y probadas”.

El mes pasado un hombre de unos 50 años acusó a McCarrick de haber abusado de él cuando tenía 11 años y de otros niños de forma sistemática durante años.

McCarrick, de 88 años, negó todos los cargos y dimitió como cardenal. El papa Francisco aceptó su renuncia y le confinó a una reclusión mientras dure la investigación interna que había puesto en marcha.

Viganò enumeró otros altos cargos religiosos que, asegura, también taparon los abusos. “La corrupción ha llegado a lo más alto de la jerarquía religiosa”, sentencia. Y solicitó la dimisión de Francisco: “En este momento tan extremadamente dramático para la Iglesia universal, debemos reconocer los errores y, de acuerdo con el principio de tolerancia cero, el Papa debe ser el primero en dar ejemplo a obispos y cardenales que taparon los abusos de McCarrick y dimitir ahora con todos ellos”.

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