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La tragedia en el centro deportivo del Flamengo enciende las alarmas en el fútbol de Brasil

Publicado: 11 Febrero 2019 | Visto 46 veces

El incendio en el alojamiento del Nido del Buitre, el centro de entrenamiento del Flamengo de Río de Janeiro, que resultó en diez jugadores muertos y tres heridos en la mañana de este viernes, es la mayor tragedia vivida por el fútbol carioca, pero también un suceso emblemático.

La tragedia en el club más rico del país, que tiene un presupuesto anual de 750 millones de reales (200 millones de dólares, 177 millones de euros) e invirtió más de 100 millones en contrataciones en el último periodo de traspasos, muestra por ahora elementos que indican cómo el Flamengo no estaba al día con las exigencias legales.

También supone una señal de alerta sobre las condiciones de los jugadores mantenidos en categorías de base, sobre todo en equipos menores - o en los más de 700 afiliados a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

Según el Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil de Río de Janeiro, las instalaciones golpeadas por las llamas no disponían del Certificado de Aprobación, que atestigua el cumplimiento de normas de seguridad previstas por la legislación.

El local, que pasó por una reforma de 23 millones de reales e inauguró a finales de 2018 un nuevo módulo para jugadores del equipo titular, estaba en proceso de regularización de documentos para obtener el certificado.

Por su parte, el ayuntamiento de Río informó de que la zona incendiada, descrita por el club como estacionamiento en el último proyecto remitido a las autoridades, no constaba como edificación de un alojamiento en la licencia municipal vigente ni tenía permiso de funcionamiento.

Mientras que el módulo destinado para el alojamiento de los jugadores de las categorías de base recibía los últimos retoques, chicos de edades entre 14 y 17 años quedaban hospedados en una estructura provisional de contenedores, donde se inició el fuego según los indicios.

Los expertos evalúan las causas del incendio, pero inicialmente trabajan con la hipótesis de un cortocircuito en el aire acondicionado de una de las habitaciones.

Entre las víctimas del incendio, la mayor parte eran de jugadores de otros Estados que vivían en el alojamiento. La tragedia podría haber sido aún mayor, ya que el día anterior, el club canceló el entrenamiento previsto para ese viernes a causa del temporal de viento y lluvia que castigó el jueves a Río de Janeiro.

Por esta razón, chicos residentes en la capital fluminense se fueron a dormir a casa. El lugar tenía capacidad para 60 jugadores. Por decisión del Ministerio Público, los clubes solo pueden incorporar a la base u hospedar a jugadores distantes de la familia a partir de los 14 años.

La próxima semana, el Ministerio Público del Trabajo (MPT) y el Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro pretenden tomar medidas cautelares para garantizar que todas las familias de las víctimas sean indemnizadas.

De acuerdo con el MPT, que creó un grupo de trabajo para investigar el caso, no es necesario que se pruebe el dolo o la culpa por el incendio para que el club pague indemnizaciones, ya que las víctimas estaban en sus dependencias. “Se trata de responsabilidad objetiva”, afirma Danielle Cramer, procuradora del MPT y coordinadora del grupo de trabajo.

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