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Vicisitudes DE LAS MADRES HONDUREÑAS

Publicado: 12 Mayo 2015

Desde hace muchos años, los hondureños celebramos el Día de la Madre, el segundo domingo del mes de mayo. Un día especial pues los hijos –buenos- agasajan a su progenitora de distintas maneras. Con serenatas en la madrugada, con canciones alusivas a ellas, con reuniones familiares, almuerzos en restaurantes, paseos a lugares paradisiacos del país, sorteos, regalos, canastas con provisiones en la mayoría de las instituciones donde trabajan. Todo es alegría, felicidad, aunque sólo sea por este día.

En los programas radiales y televisivos se conmemora la fecha con programas artísticos culturales donde se hace demasiado alarde del lirismo y la filantropía olvidándose de la crisis social en la cual se vive. Naturalmente que no estamos en desacuerdo con esta forma de celebrar pero lo que no debe olvidarse es la situación real en que viven las madres de Honduras.

Actualmente ante la vorágine del crimen organizado, la delincuencia y la drogadicción las madres sufren la pérdida de sus hijos porque son asesinados por los sicarios a sueldo, las maras, los extorsionadores y todo tipo de delincuentes organizados.

Ante la escases de empleo los jóvenes caen en la tentación de agenciarse dinero fácil a través de lo que llaman "menudeo", en estas actividades pierden la vida por distintos motivos dejando madres, esposas y novias, solas.

Desde que el crimen organizado se entronizó en nuestro país, las madres viven un calvario y viacrucis pues son miles los hondureños que han perdido la vida a manos de la delincuencia que cada día utiliza nuevas formas para cometer sus crímenes y fechorías.

En los últimos gobiernos el problema de la seguridad ciudadana se ha convertido en la principal dificultad a vencer a pesar de que se han creado nuevos contingentes de hombres armados para hacerle frente a las organizaciones del narcotráfico.

A diario el gobierno declara que disminuye el crimen pero la práctica demuestra otra cosa, los asesinatos de jóvenes, abogados, periodistas y mujeres de diferentes edades no cesa, diezmando la población hondureña.

Las madres de mi país pierden sus hijos a temprana edad ya sea porque en los hospitales públicos no hay medicinas o porque son asesinados. De aquí concluimos que en el día de las madres más que alegría y felicidad, hay dolor y tristeza, además de impotencia por la incapacidad de la justicia hondureña de poner tras las rejas a tanto criminal que anda impunemente por las calles.

Por otro lado, en la actualidad los asesinos a mansalva pusieron de moda el asesinato de mujeres, llamado en nuestro medio "femicidios".

A diario son asesinadas cientos de mujeres por maridos, amantes y novios celosos y machistas, dejando en la orfandad a sus hijos. Los asesinatos de mujeres han sido crueles conociéndose casos espeluznantes como el de la joven esposa de un marido estúpido le cercenó las dos piernas delante de sus hijos. Tenemos también el caso de una abuela a quién su nieto le clavó un puñal después de darle un besos en la frente. O el caso de una joven de 34 años residente en Pavana, Choluteca, que fuera asesinada vilmente por un pretendiente obsesivo de siete puñaladas en la espalda.

Todas estas mujeres eran madres y no merecían ese final con las consecuencias nefastas de dejar madres, hermanos, esposos e hijos sufriendo el dolor que deja la pérdida de un ser querido.

Se llegó a este estado de caos porque se perdieron los valores morales, por causa de una educación deficiente que no educa ni forma la personalidad del ciudadano. Por otra parte la paternidad irresponsable trae como consecuencia la existencia de madres solteras que no pueden controlar a tantos hijos que por necesidad se van a la calle donde se deforman y siguen el camino incorrecto de la delincuencia.

Es necesario cambiar los parámetros educativos y en los hogares formar de verdad a los jóvenes. Es urgente cambiar de raíz los males que nos aquejan mejorando la calidad de vida de los hondureños. De cualquier manera en las buenas y malas, saludamos a las Madres de Honduras.

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