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86 mil hondureños en peligro de regresar a su país

Publicado: 10 Mayo 2018

El viernes 4 de mayo trascendió la noticia que el gobierno del Presidente Trump había ordenado la cancelación del programa de amparo denominado Estatus de Protección Temporal TPS, a más de 86 mil hondureños que desde 1999 estaban protegidos y podían vivir y trabajar en este país, eso a raíz del desastre natural del huracán Mitch. Por lo visto no existe por el momento ninguna consideración que pueda revocar esta determinación gubernamental, a pesar que, en una década, el Estado perdería 11 mil millones de dólares del Producto Interno Bruto y $1,300 millones de dólares en aportaciones a la Seguridad Social. La decisión del presidente no tomo en cuenta los casi 20 años que llevan los hondureños pagando impuestos, siendo fuente de empleo a través de las empresas que muchos han creado a miles de ciudadanos norteamericanos, y haciendo los trabajos que ni los mismos que reclaman la potestad de este país quieren hacer. El Huracán Katrina en New Orleans fue una de las mejores muestras de lo que los trabajadores inmigrantes de cualquier país han venido a hacer a esta ciudad y por ultimo lo sucedido en Texas, aunque no lo quieran reconocer, fueron hondureños, mexicanos, haitianos, salvadoreños y nicaragüenses más de 300 mil tepesianos que ahora, tienen la gran amenaza de ser repatriados a la fuerza a su países, no importando la nueva vida que comenzaron en la suma de todos estos años, ni el peligro al que se puedan enfrentar en los países de los cuales un día decidieron salir por las malas condiciones de vida.

Tampoco se tomo en consideración que la decisión podría ser hasta una acción criminal. Separar a las familias, muchos niños se quedaran sin sus padres porque la mayoría de ellos han nacido aquí y son ciudadanos estadounidenses o tendrán que regresar con sus padres a un país que no conocen. Los hondureños, según la disposición del gobierno tendrán hasta el 5 de enero del 2020 para regresar a su país, mientras tanto, podrán aplicar de nuevo y recibir 18 meses de gracia para preparar su regreso o cambiar su estatus legal. Los hondureños son la 8va comunidad hispana en Estados Unidos, la mayor parte residen en Texas, Florida, Las Carolinas, California, Houston, New York, Los Ángeles, y New Orleans... Por ahora las consideraciones, económicas y humanas han salido sobrando y las deportaciones a sus países de origen están tomadas.

Según datos del último censo nacional, en este país residen alrededor de 830 mil hondureños, a nuestro entender somos más de 1 millón 500 mil de los cuales un 99.9% han llegado a ejecutar tareas que a nadie le interesa o nadie quiere hacer, empezando por presentarse como voluntarios al servicio militar y defender esta nación que no es su Patria, allí está la historia, cuantos mártires de origen hispano han quedado en los campos de batalla. Por otro lado miles de hondureños se han graduado de la universidad y ahora son parte de la fuerza laborar de este país aportando su conocimiento en las ramas de la industria, la ciencia, las artes, las comunicaciones etc. Entonces, al hacer un balance objetivo, veraz y justo, podremos entender que se está cometiendo un acto inhumano. Manzanas por manzanas, señor presidente, cancele alivios migratorios si esa es su manera de cumplir con las promesas de campañas a sus benefactores pero a la vez busque junto a su gabinete de gobierno, republicanos todos, la forma de ayudar a estos miles de inmigrantes que ya se ganaron con su esfuerzo, trabajo y buena conducta la garantía de ser considerados para la ciudadanía estadounidense.

La construcción del muro solo alivia su conciencia, los 125 mil millones de dólares que se piensa invertir en levantar esta barricada en la frontera sur con México, que de antemano le advertimos no va a resolver ningún problema migratorio, porque los problemas que lo originan siguen creciendo y los inmigrantes seguirán llegando, deberían mejor ser invertidos en estimular el desarrollo comercial, creando fuentes de trabajo, desde luego con el ojo supervisor en los países de los cuales proviene el mayor número de inmigrantes. No quiera este gobierno que se comience a destapar la historia y quede al descubierto quien es el gran culpable de la ruina de los países centro y sur americanos.

Por ahora las esperanzas de que los pueblos puedan vivir sin fronteras es una utopía, por el momento los gobiernos tienen que proteger sus territorios pero reconociendo que EE.UU y Canadá tienen la capacidad de abrir sus fronteras y aceptar a inmigrantes que estén dispuestos a contribuir al desarrollo de este país. Canadá, ya empezó, ofreciendo oportunidades a los inmigrantes. Esos millones que podrían llegar en el futuro, no afectan la soberanía, y la seguridad del país mientras al ser humano no se le tome como un factor de uso o de cambio.

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