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A propósito de los amargados y de la amargura Este artículo no es apto para amargados....

Publicado: 11 Abril 2015

“La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre GENTE ALEGRE~ Ernest Hemingway

Empezare diciendo que la amargura es pecado, y los seres humanos a veces desarrollamos increíbles mecanismos de defensa para justificar la amargura y raras veces alguien nos ayuda a eliminarla en nuestro diario vivir. El veneno de la amargura se manifiesta al hablar, las heridas producto de las ofensas quedan evidenciadas en las malas actitudes y acciones. Las personas más allegadas afirman “tú tienes derecho”, “mira lo que te hizo” y esto nos hace pensar que estamos en lo correcto.

Un espíritu amargo es difícil de tolerar, a menos que sea compatible... entre amargados te veas, un amargado atrae a otros amargados.

Amargura significa: aflicción, sin sabor, disgusto, pesadumbre, y se origina a veces cuando nos han ofendido y no somos capaces de perdonar, después llega la ira y el resentimiento, el resultado “AMARGURA”. Nos convertimos en seres amargados y deprimidos.

A los amargados se les conoce desde lejos, por el caminar lento, arrastrando los pies como si llevaran cadenas, por su manera de hablar, cada vez que gesticulan palabra parece que de su boca salieran sapos y culebras y por su rostro arrugado.

Las arrugas de los amargados son diferentes a las nobles arrugas de los viejos, las arrugas por amargura manifiestan odio y resentimiento y a veces hasta venganza. Tristemente a veces nos topamos con personas que cuando les decimos “Buenos días, nos responden: que tienen de buenos? ¿Cómo amaneció? y a usted que le importa.

Los amargados sostienen que cumplir años no es para felicitar, sino para dar el pésame. Dicen que la vida es un callejón sin salida, les molesta la música que escuchan otros, jamás dan un regalo, ni reciben los que le dan, dicen que los tontos son los que se la pasan riendo, el típico amargado pelea porque si y porque no, el 24 y 31 de diciembre se acuestan a las 7 de la noche.

Si por algún motivo, nos hemos alejado de la senda de la alegría de vivir y hemos hecho alguna incursión en el toxico equipo de los amargados, orientemos otra vez nuestros pasos y recordemos el precepto bíblico; La alegría del corazón hermosea el rostro.

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