test

COLOMBIA LA PAZ DOLOROSA Y NECESARIA PERO DIFICIL DE LOGRAR

Publicado: 10 Octubre 2016

Al fin, después de medio siglo de guerra civil entre diferentes actores armados en Colombia, se llegó a firmar un acuerdo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) de Colombia y el gobierno. Varios fueron los intentos que se hicieron entre estos dos actores en conflictos. México, Caracas y por último La Habana, fueron testigos de esas largas discusiones buscando evitar los conflictos armados que trajeron como consecuencia más de doscientos mil muertos y cerca de cinco millones de desplazados.

Muchas familias desintegradas, tal cual como dice parte de la declaración “son millones los colombianos y colombianas víctimas del desplazamiento forzado, cientos de miles los muertos, decenas de miles los desaparecidos de toda índole, sin olvidar el amplio número de poblaciones que han sido afectadas de una u otra manera a lo largo y ancho del territorio, incluyendo mujeres, niños, niñas y adolescentes, comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas, negras, palenqueras, raizales y rom, partidos políticos, movimientos sociales y sindicales, gremios económicos, entre otros. No queremos que haya una víctima más en Colombia”.
Algunos sectores, según la prensa colombiana, no han estado de acuerdo con la firma de este arreglo y están haciendo una gran difusión para que se vote por el NO o sea que siga la guerra. Muchos temores, rencores, exigencias de juicios a los involucrados en el conflicto responsables de tantos crímenes, son argumentos para decir NO, pero también detrás de ese NO, están algunos de los llamados Perros de la Guerra para seguir con el tráfico de armas, seguir utilizando esos territorios para el narcotráfico entre otros intereses oscuros. Seguro estamos que en la era del posconflicto esas heridas se irán curando poco a poco. Desde Jambalaya News Louisiana estamos esperanzados en que se haga justicia y paz para el pueblo colombiano.

Se firmó la paz y bien hecho. Ahora estaremos a la espera del cumplimiento de este acuerdo. A nuestro juicio los participantes en esta guerra fratricida deberían no solo pedir perdón si no someterse a la justicia para el caso el Gobierno, la guerrilla o sea la (FARC), los grupos de la ultraderecha armados, que dirige el Ex presidente Uribe los otros movimientos armados que existen en Colombia como los grupos para militares y los Sicarios todos ellos deberían ser sometidos a los tribunales de justicia sin contemplaciones.

Es imposible que víctimas y victimarios se sienten a hablar de paz perdón y olvido. En los meses por venir veremos si nos asiste o no la razón en este cumplimiento del acuerdo de paz. Esta opinión editorial se redacto el domingo 2 de Octubre, mientras nuestros corresponsables en Colombia nos informaban los resultados de la consulta o plebiscito que el gobierno del Presidente Santo había sometido a consideración del pueblo Colombiano. El SI representaba seguir con el tratado de paz de Cartagena entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el gobierno. El NO después de 52 años de lucha significaba que no estaban de acuerdo con la paz.

El acuerdo de paz es un mandato superior firmado entre el gobierno y la FARC y no encontramos en el documento firmado en Cartagena, algo que mencione una consulta popular para cuestionarlo. O sea, que nos parece que el gobierno del Presidente Santos por quedar bien con la oligarquía les consiguió que hicieran uso de esa consulta creyendo que el gobierno con el SI saldría triunfante, subestimando el fraude, la fuerza del dinero, el chantaje y la corrupción donde el empresarios rurales obligaron a sus trabajadores a votar por el NO con sobornos y otros medios. Los votantes del SI se confiaron y no fueron a votar. Repetimos, el acuerdo de paz firmado en Cartagena es superior y es mandatorio, sale sobrando cualquier disposición secundaria y el Gobierno no puede abstraerse de esa realidad.

No es posible que un país de casi 50 millones de habitantes, 50 mil votos pongan entre dicho su destino social, económico y político, por una maniobra de la oligarquía sanguinaria. Por ahora el Presidente Santos peco de ingenuo, de triunfalista, no valor la capacidad de fraude que tiene el ex presidente Uribe. El baluarte del atraso y la punta de lanza del neoliberalismo en América Latino.

Esto es una maniobra más de los perros de la guerra. Ahora la solidaridad internacional con el gobierno de Santos podría ser de gran ayuda.

Volver

Comentarios