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A PROPOSITO DE MIEDO… Aquí entre nos, ¿a qué le tiene miedo usted a los ratones, a las cucarachas o a la vecina?

Publicado: 24 Abril 2015

“No temas ni a la prisión, ni a la pobreza,
ni la muerte, teme al miedo.
~GIACOMO LEOPARDI

 

Muchas de las cosas que HACEMOS en nuestra vida son sin querer, y las que NO HACEMOS es sencillamente por MIEDO. Sin darnos cuenta este sentimiento nos encierra en una cárcel con múltiples facetas de acorralamiento, entre ellas, el miedo a ser rechazados, al fracaso, a la soledad, al cambio, al futuro, a la crítica, etc., Estos miedos nos impiden que vivamos en plena libertad y gocemos de nuestra existencia, para terminar dándonos cuenta que hemos estado viviendo tristemente una vida que no era la que queríamos.
Pero hay una buena noticia, ES POSIBLE dejar de vivir acorralado por el miedo, y para esto es preciso saber cuál es el miedo y analizar si realmente hay razones concretas para vivir permanente asustados. Al tener identificado el miedo, podemos escapar de esa jaula que nosotros mismos hemos creado, y darnos cuenta que la mayoría de esos miedos son inexistentes, y en el escaso porcentaje de los miedos que tienen un fundamento real, podemos aprender y prepararnos para superarlos.
Nadie puede negar que existen muchas razones para que la gente pueda sentir temor, algunos se preocupan por el derretimiento de enormes glaciares, el calentamiento global, las inundaciones, la nota del carro, de la casa, pero con el hecho de preocuparse y sentir miedo no van a solucionar nada, mejor será que desde su pequeña trinchera de lucha, haga algo positivo por el bien de la colectividad.
El miedo tiene el poder de paralizarnos y hasta de exagerar algunos acontecimientos, entendemos que: perder el empleo, la competitividad en el lugar de trabajo, una enfermedad, la incertidumbre por el futuro de nuestros hijos, representan un abanico de situaciones que por nuestra naturaleza humana nos afectan ya que no contamos con el impermeabilizante adecuado para volvernos inmunes a esta realidad.
Pero también hay que reconocer que muchos temores son producidos por el cansancio o la rutina, otros son aprendidos, eso nos hace caminar con una mochila repleta en nuestra espalda que acumula carga, nos aplasta diariamente y no nos permite viajar livianos por la vida. Haga el esfuercito de comunicarse con DIOS todos los días, y pronto vera que sus temores desaparecerán , su equipaje se volverá menos pesado, va a sonreír un poquito más y a los cuatro vientos podrá decir: “vale la pena vivir”

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