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Palabras de la Editora

Publicado: 16 Diciembre 2016

El pesimismo nunca ha sido una carta de presentación en mi vida, es más; me niego a toda forma o propensión de juzgar las cosas por su aspecto más desfavorable o negativo, pero tengo que confesarles que siento quizá la misma incertidumbre que están experimentando millones de inmigrantes en este momento en relación al rumbo que tomara Estados Unidos después del 20 de enero, fecha en la cual el presidente electo Donald Trump tome posesión de su cargo.

El miedo es real, el lema “hagamos a América Grande de nuevo”, fue tergiversado por muchos xenofóbicos que pensando que los inmigrantes son criminales y con ese odio escondido en lo más profundo de su ser, encontraron en las palabras de Trump un eco a su prolongado silencio y despertaron con el ímpetu de un tsunami que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

Para hacer a “América Grande de nuevo” habría que restituir el valor a la vida, a los principios de fe, lealtad y justicia con los cuales fue fundada esta nación, pero en lugar de eso nos encontramos con más odio, mas discriminación, la patria que ofrecía garantías y libertad se convierte de a poco en una jungla donde el animal más grande siempre se come al pequeño, comenzó la cacería.

Las organizaciones pro defensa de los derechos de los inmigrantes se han tomado con toda la seriedad del caso las amenazas hacia esta comunidad inmigrante que lanzo el Trump durante su campaña. Reuniones con personas influyentes, planes de contingencia y diferentes acciones en defensa contra cualquier ataque forman parte del engranaje de contención que se prepara para contrarrestar la política de odio que despertó Donald Trump.

Lo irónico de su discurso es que ahora él que se convirtió en el mayor verdugo de la clase inmigrante ahora quiere ser el “Presidente de Todos”, hace llamados a la unidad, después de ser la principal causa de la desunión. La realidad esta ante nuestros ojos, los estadounidense demostraron en las urnas el 8 de noviembre que no están preparados para ser gobernados por una mujer, pusieron miles de pretextos para condenar a Hillary y desterrarla de la política, llegaron al grado después de ser una nación tan conservadora de elegir a un payaso como presidente y a una primera dama de dudosa reputación.

La famosa moral de los republicanos cayo, nadie se le pudo enfrentar al fenómeno Trump, ahora lo tendrán como huésped en la Casa Blanca o donde él quiera vivir por los próximos 4 años y se tendrán que aguantar sus rabietas al fin y al cabo, más que producto del sistema, Donald Trump es lo que se merecen los estadounidenses cobardes y machistas que anteponen su condición a la razón.

El mensaje para Trump es claro, la comunidad latina inmigrante esta lista para sobrevivir, le queremos recordar al presidente electo que si cruzamos ríos, desiertos, y estamos aquí, es porque nuestra naturaleza no se rinde ni se doblega.

Que Dios bendiga América, que Dios nos ayude a todos nosotros.

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