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Honduras Un País al que todavía le queda Esperanza

Publicado: 10 Enero 2017

La muerte de mi padre el pasado 1 de diciembre casi me obligo a viajar a la tierra que me vio nacer, después de 20 años de vivir en Estados Unidos y dos viajes en temporadas y diferentes años, esta sería la primera navidad que volvería a pasar con mi familia, bueno nos hizo falta un integrante, pero Dios sabe porque pasan las cosas.

La idea de los sándwiches de pollo en navidad me emocionaba, así como el estar con mi madre y darle un poco de compañía y fortaleza en tiempos tan difíciles. Les confieso que en mi equipaje llevaba un poco de miedo producto de la inseguridad que campea en Honduras y que nadie sabe cómo controlar. Y no es para menos, el día que llegue a San Pedro Sula, en las cercanías del aeropuerto Ramón Villeda Morales acribillaron a 5 personas, las noticias del día siguiente coincidían con lo que muchos dicen en el país, que tantas muertes son porque las victimas están vinculadas al crimen organizado que opera en el país.

Es muy triste comprobar que nuestros barrios están controlados por las maras, que la extrema pobreza y la falta de oportunidades no les deja opción a nuestros jóvenes, que nuestras niñas están siendo abusadas y embarazadas a temprana edad, que las autoridades son corruptas y que la extorción y el chantaje esta a todo nivel.

A pesar de este cuadro que les acabo de pintar y ante el cual me quede corta, todavía Honduras tiene esperanzas, suena irónico tal vez, pero lo comprobé en el hondureño que todavía no se ha rendido, el hondureño que se levantan temprano a desarrollar sus labores cotidianas, ya sea como zapatero, recogedor de bultos en el mercado, vendiendo frutas en la calle, recogiendo basura, trabajando en la construcción, etc.

Hombres y mujeres que luchan por un cambio, que no se conforman con saber que sus barrios se han convertido en puntos de venta y distribución de droga, que a pesar de todo siguen mandando a sus hijos a la escuela, que buscan de Dios y sus hogares los han convertido en altares donde se predica la palabra de Dios.

Por lo que me toco vivir estas tres semanas que estuve en Honduras es por lo que puedo decirles que Honduras todavía tiene esperanzas, y esa esperanza somos nosotros, los que estamos en el extranjero, los que vivimos en la libertad que da el dólar.

Es injusto condenar a un pueblo que lucha, por causa del gobierno, hay enfrentar el problema social de Honduras con dignidad y dejar de buscar culpables. La próxima vez que usted vaya a hablar mal de Honduras, piense en el daño que le hace a los que viven acá, los que duermen con un ojo abierto y otro cerrado, los que nunca van a salir del país, los que oran porque la misericordia de Dios siga cubriendo esta hermosa tierra, si usted es de los que todavía le queda amor por Honduras me va a entender.

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