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‘Terminator 6’ se filma en un barrio de Brasil convertido en un pueblo mexicano

Publicado: 21 Junio 2018 | Visto 385 veces

Violencia y burritos. La calle Santa Isabel, entre Lavapiés y Antón Martín, parecía esta semana México, porque habían venido las gentes del cine y la habían convertido en México. Puestos de comida callejera, coloridos carteles de la Feria de la Torta (“¡la torta más grande del mundo!”), pintorescas bicicletas con sacos de frijoles y figurantes de piel canela.

Ahí en medio, la famosa Sarah Connor, de la saga Terminator, encarnada en la actriz Linda Hamilton, llena de porquería y pegándose de lo lindo con otros personajes. En efecto, estaban rodando Terminator 6 y, aunque había expectación, Terminator, es decir, Arnold Schwarzenegger, no iba a venir.

Un rodaje cinematográfico es un evento tedioso: para producir una secuencia de acción sin límites hace falta acumular un millón de instantes de tedio. Así estaba el numeroso personal técnico, esperando a cada toma, vestidos como escaladores, pertrechados de tecnología ignota para el profano, y, sobre todo, parando el tráfico de peatones y curiosos a cada rato para volver a grabar. “Usted, no pase, y muévase de ahí que sale en el plano”, se oye por doquier. Como un semáforo.

“Tenemos que pasar, es que no llegamos a dar un concierto”, suplican Noelia y Mercedes, componentes del coro Alderaán, que tiene su local en esa misma calle. Tuvieron que esperar sus buenos tres minutos para echar a correr en pos de su destino. En la pollería Hernández el pollero Sergio Hernández, con la tienda fresquita y vacía, no parece satisfecho con todo el sarao circundante: “He puesto una queja al Ayuntamiento y sé que otros comerciantes también lo han hecho”, dice, “los clientes no pueden llegar a mi comercio y muchos vienen de mal humor porque van tarde al trabajo o no pueden llevar a los hijos al colegio. Si es que ni siquiera me dejaban pasar para abrir de madrugada”. Se ve que para hacer una secuencia de acción sin límites también hay que interferir un millón de vidas de esas que no salen en el celuloide.

Fuera se sirven tacos y salchichas rebozadas a los aburridos integrantes del equipo técnico, comida mex para que la inmersión sea total durante jornadas kilométricas. “Antes se rodaba en México pero mataron a un cineasta y ya nadie se atreve a ir”, se oye decir a un trabajador anónimo. En efecto, uno de los productores de la serie Narcos fue asesinado allí en 2017 mientras buscaba localizaciones. Aquí esas cosas no pasan.

De hecho, los madrileños apostados en las terrazas se solazan con espectáculo aún sin hacer bebiendo tinto de verano y observando cómo yace en el suelo la actriz MacKenzie Davis, también llena de porquería y magulladuras de pega. Algún afortunado ha logrado incluso capturar fotos de Linda Hamilton que luego ha publicado en Instagram.

Algunos de lo comercios de la zona han sido alquilados y tuneados a la manera mexicana; el interior se usa como almacén para elementos del rodaje a cambio de buenos dineros: estos vecinos y comerciantes sí parecen conformes. Tim Miller, que fue director de Deadpool, está al frente de esta producción que verá la luz en noviembre de 2019. Otros filmes que se están rodando o se rodarán en Madrid durante esta temporada son la nueva producción de Amenábar o el proyecto internacional The rythm section, con Blake Lively y Jude Law.

“Nosotros no tenemos nada en contra de los rodajes, nos gusta que se venga a rodar aquí, pero también que esto sea compatible con la vida de los vecinos”, protesta Manolo Osuna, presidente de la asociación de vecinos La Corrala, “estos días hemos tenido cortadas Santa Isabel, Mesón de Paredes y la calle Valencia, y eso interfiere en la vida de la gente que vive aquí”.

En la calle Valencia, por ejemplo, se aparcaban los grandes camiones que transportan el material cinematográfico, ocupando prácticamente todas las plazas de aparcamiento. Hoy el rodaje se mueve de Lavapiés a la zona de Pueblo Nuevo.

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