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Al régimen de Bashar el Asad no parece inquietarle lo que EEUU y sus aliados hagan en su territorio

Publicado: 16 Abril 2018

No puede decirse que el régimen de Bashar el Asad parezca muy impresionado por el ataque de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Tan solo 24 horas después, el Ejército de Damasco ha empezado una campaña de intensos bombardeos sobre una bolsa de territorio rebelde situada al norte de Homs, en el oeste del país.

En unas pocas horas, la mañana de este domingo, Damasco ha lanzado 28 ataques aéreos, según han asegurado los Cascos Blancos, una organización opositora que se dedica al rescate de víctimas atrapadas bajo los escombros.

Y no se ha quedado ahí. Tras los bombardeos, durante la tarde de este domingo, el Ejército de Asad ha emprendido con éxito una ofensiva terrestre para conquistar un pequeño pueblo de la zona, al este del enclave rebelde. Los siguientes pasos, dice Damasco, serán la captura de la zona rural alrededor de la ciudad de Al Rastan, en la carretera que va de Homs a Hama, dos de las mayores ciudades del país, ambas en manos de Asad.

Se espera, además, que en las próximas horas y días los ataques contra esta y otras zonas opositoras se incrementen. La semana pasada, tras una brutal campaña de cuatro meses, Asad logró conquistar Guta. La ofensiva sobre esta región, la única que estaba bajo control rebelde en la provincia de Damasco, tuvo su coste: 1.600 civiles murieron bajo las bombas de Asad y su aliado, Rusia.

Con el viento de la guerra claramente a favor y el decisivo apoyo de Rusia e Irán, el régimen sigue a lo suyo, recuperando terreno día a día. Como si el ataque de Trump, May y Macron no se hubiera producido. Está por ver su efecto sobre el uso de armas químicas, la proclamada línea roja. Pero parece claro que, sobre el terreno, no habrá tenido ningún otro.

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