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Honduras: Ocho pandilleros de la mara 18 asesinaron al artista y líder estudiantil y tienen amenazada a los familiares

Publicado: 14 Julio 2017

Ocho miembros de la pandilla 18 cumplieron sus amenazas de muerte, al ultimar de varios balazos a un reconocido artista teatral y dirigente estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

La víctima fue identificada como Luis Joel Rivera Perdomo (34), quien era pasante de la carrera de Sociología y también integrante de la junta directiva de la asociación de estudiantes de esa carrera, además de ser actor y director teatral del grupo “Sombra Roja”.

El hecho criminal ocurrió a las 8:00 de la noche del miércoles, en la conflictiva colonia San José del Pedregal, en Comayagüela, cuando el universitario y miembro del Movimiento Estudiantil Universitario (MEU), se encontraba descansando en el interior de su vivienda, junto a varios miembros de su familia.

A esa hora llegaron ocho sujetos fuertemente armados, quienes ingresaron a la casa del artista y tras amenazas, insultos, más empujones lo sacaron de la sala hacia un callejón.

Luego de varios insultos, le comenzaron a disparar en repetidas ocasiones provocándole la muerte al instante.

Según información policial, la desgracia para el universitario llegó cuando se atrevió a discutir con un simpatizante o miembro de esa pandilla.

Por tal razón, los malvivientes que operan en ese sector, posteriormente mandaron un mensaje a Rivera Perdomo para que desalojara la vivienda y se “perdiera” de la colonia. Al parecer, el estudiante de sociología hizo caso omiso al ultimátum de la pandilla 18.

Así, el miércoles anterior, los pandilleros llegaron a la vivienda del señalado, a quien sacaron por la fuerza para luego ponerlo como en posición de fusilamiento y matarlo sin piedad alguna.

En la escena del crimen se encontraron varios casquillos de armas de fuego de grueso calibre, que fueron embalados y son analizados por los expertos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI).

Mientras, el cuerpo de Rivera Perdomo fue trasladado a la morgue capitalina, donde fue ingresado con múltiples perforaciones de bala automática.

Tras el crimen, varios policías preventivos y militares montaron operativos en las zonas aledañas con la intención de dar con el paradero de los pandilleros que cometieron el crimen, pero hasta anoche los resultados eran infructuosos.

Otro grupo de parientes velaba a esa misma hora el cadáver de Rivera Perdomo, dentro de una funeraria y en otro punto de Comayagüela.

La mayoría de los cercanos familiares se negó a dar declaraciones y se dedicaban a velar cristianamente el cuerpo del universitario.

“Estamos amenazados todos los miembros de la familia, si ustedes dan mi nombre yo seré el próximo muerto y es mejor quedarse así como está la cosa, porque con esa gente (pandilleros) ya no se puede hacer nada”, lamentaba un pariente. Dijo que las amenazas a muerte comenzaron desde el viernes anterior.

Era tal el miedo a nuevos ataques que los dolientes no quisieron, ni se atrevieron a dar el lugar donde serían enterrados los restos del aspirante a sociólogo.

Por su parte, la Secretaría de Seguridad informó que varios equipos de investigación están tras la pista de los victimarios de Rivera Perdomo.

Se reveló que la familia del estudiante había “recibido amenazas de una estructura criminal y les habían dado dos días para desalojar la casa”.

Al parecer, esa petición “no se dio y por eso llegaron varios individuos y le provocaron la muerte de forma violenta al estudiante”.

Por su parte, la Policía Militar del Orden Público (PMOP) envió un contingente a esa colonia para saturar las distintas calles y tratar de dar con los responsables del crimen que llegó a enlutar a la comunidad universitaria y al ámbito teatral hondureño.

Tras la muerte del dirigente universitario, las calles del conflictivo sector de San José del Pedregal nuevamente fueron saturadas por la Policía Militar en busca de los responsables del crimen.

Familiares reciben amenazas y obligados a desalojar sus viviendas.

Pero la desgracia a la familia de Luis Joel Rivera Perdomo no solo fue su muerte violenta, porque horas después les llegó otro mensaje amenazador de parte de la pandilla 18.

Los pandilleros hicieron llegar un recado en el que indicaban a todos los familiares de la víctima que debían desalojar la casa donde residían. En el bloque donde residía el universitario, igualmente lo hacían otros miembros de su familia, todos distribuidos en tres casas.

Por dicha amenaza, los familiares ayer mismo y en horas de la madrugada, comenzaron a sacar apresuradamente todas sus pertenencias para irse a alojar a otra colonia y no perder la vida.

Camas, muebles, electrodomésticos, ropa y otros enseres fueron sacados rápidamente por los temerosos parientes y puestos en una calle ubicada cerca de la Iglesia Aposento Alto, sector conocido como “La Izquierda” de El Pedregal.

Luego, las pertenencias de la familia directa de Rivera Perdomo fueron subidas a unos automóviles y trasladadas a otros puntos de la capital. La mudanza terminó ayer a eso de las 8:00 de la mañana.

Pero tal mudanza obligada solo pudo ser realizada con el resguardo de la Policía Preventiva y la Policía Militar. La familia tenía alrededor de 15 años de residir en ese conflictivo sector de la capital.

Al igual que esa familia, son varios los vecinos que han abandonado esas viviendas por temor a los pandilleros o por amenazas de los mismos.

¿como surge el conflicto?

Según información proporcionada por entes investigativos, el universitario Luis Joel Rivera Perdomo le reclamó airadamente a un niño que le estaba rayando su vehículo en un estacionamiento de la referida colonia.

Se supone que el menor es hijo de un pandillero de la 18, quien luego de recibir la queja de su compañera de hogar sobre las amenazas a su vástago se fue también a amenazar al universitario, frente a sus familiares.

El malviviente le dio un ultimátum a Rivera Perdomo, para que se “perdiera” de la colonia El Pedregal, dándole un plazo de 24 horas.

El artista desestimó las amenazas y eso provocó la ira del pandillero, que en compañía de otros cómplices llegó el miércoles anterior a su residencia y luego de obligarlo a salir de la vivienda, lo colocó en posición de fusilamiento y le disparó sin piedad hasta matarlo.

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