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El Floridita, cuna del daiquirí en Cuba, cumple 200 años este 2017

Publicado: 17 Agosto 2017

No se puede hablar de pasarla bien en Cuba sin mencionar el “Floridita” y cuando se nombra a este popular bar habanero, es compulsorio hacer referencia a su legendario daiquirí, el famoso coctel que ha convertido a este rincón bicentenario en el destino de un cuarto de millón de visitantes al año.

El “Floridita” cumple en el 2017 dos siglos de haber abierto sus puertas, tras hacerlo en 1817 con el nombre de “La Piña de Plata” y más tarde convertirse en “La Florida”. Siempre ha estado ubicado en la misma esquina, entre las calles Monserrate y Obispo, y su arquitectura es un icono de esa zona ubicada en La Habana Vieja.

Adquirió su nombre actual a principios del siglo 20, cuando el español Constantino Ribalaigua Vert, alias “Constante”, lo adquirió. Constante no sólo le dio la personalidad que tiene hoy, sino que le puso su sello característico al crear la fórmula del daiquirí que es famosa mundialmente.

Aprovechando la llegada del hielo y de las batidoras, Constante perfeccionó un trago que fue creado en la zona de Daiquirí, en Santiago de Cuba, años antes, y lo convirtió en el buque insignia de su bar.

Los inicios del daiquirí arrancan en el siglo 18 en las minas y la playa de Daiquirí, en Santiago de Cuba. Allí Jennings Cox, un estadounidense que laboraba en la zona, se quedó sin opciones para tomar y mezcló lo que tenía, ron blanco, azúcar y limón. Su mezcla causó sensación y fue adoptada en barres alrededor de Cuba, pero fue Constante quien le puso el toque maestro, al añadir hielo picado, unas gotas de marrasquino y pasarlo por la batidora.

“Constante era un científico. Él descubrió que el hielo debía estar seco al ponerlo en la batidora, porque si botaba agua el daiquirí no sabía igual, así que usó el hielo picado, lo que facilitó escurrirlo, y de ahí salió lo refrescante que tiene este coctel”, explicó el director del Floridita, Ariel Blanco.

Constante no sólo mejoró el daiquirí al punto actual, sino que también sentó las bases de amistad con el más célebre de sus clientes, el escritor estadounidense Ernest Hemingway, quien era un asiduo a este lugar y cuya estatua, que hace parecer que el polémico narrador está sentado permanentemente en la barra, adorna el establecimiento y provoca a miles de fotos con los visitantes.

A Hemingway se le atribuye la frase “Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquirí en el Floridita”, al referirse que su mojito cubano se lo tomaba en La Bodeguita del Medio, otro famoso establecimiento cubano, y el daiquirí en el Floridita.

El laureado escritor era tan querido en esta barra, que crearon una versión del daiquirí a su medida, sin azúcar y con doble ron, para ayudarlo con su diabetes. Esa versión del trago incluye jugo de toronja y se conoce como daiquirí “Papa Doble”. A Hemingway sus amigos lo llamaban “Papa”.

No es extraño, por lo tanto, que los turistas hagan una especie de “circuito Hemingway”, en el cual visitan El Floridita, La Bodeguita y el bar del techo del hotel Ambos Mundos, otro lugar muy querido por el escritor.

Así, entre una cosa y otra, ya van 200 años de operación y casi 100 de la creación de la receta del daiquirí actual, pero el paso del tiempo, incluyendo la llegada del socialismo en Cuba en 1959, no ha logrado cerrar las puertas del Floridita, que recibe 250,000 visitantes al año, 50% de ellos estadounidenses que buscan repetir la experiencia de Hemingway.

“En esta esquina de La Habana nació la coctelería cubana. Los entendidos y expertos en bares del mundo lo consideran un templo universal del coctel, la cuna del daiquirí”, dijo Blanco, el orgulloso director de un establecimiento bicentenario. “El mejor daiquirí del mundo se toma aquí”, afirmó.

Para celebrar sus 200 años, la gerencia del Floridita ha preparado un ambiente de fiesta, que tendrá su mayor momento el 5 y 6 de octubre, cuando se reunirán los ocho campeones de las pasadas ediciones del concurso “Rey del Daiquirí”, una competencia que reúne a bartenders de Cuba y el resto del mundo para buscar los mejores creadores de este popular coctel.

Entre los participantes estarán el reconocido barman argentino Cristian Dhelpech y John Cristian Lemeyer, quien no ganó la competencia en el pasado, pero sí fue el primer estadounidense en acudir a la competencia hace dos años.

El ganador de esta competencia, que contará con la presencia de personal de la Asociación Internacional de Bartenders, será declarado por los maestros del Floridita, quienes serán los jueces, como el “Rey de Reyes” del daiquirí.

Mientras eso llega, el establecimiento sigue su ruta común, sirviendo daiquirís, sea la versión clásica o alguna con sabores frutales, con el mismo entusiasmo con que abrió hace 200 años y con la misma receta que hizo célebre al daiquirí hace casi 100 años.

Receta del Daiquirí Floridita:

1 cucharada de azúcar

1/4 onza de jugo de limón

1.5 onzas de ron blanco

5 gotas de licor marrasquino

4 onzas de hielo molido

Instrucciones: Escurrir el hielo, añadir los ingredientes y batir en la licuadora sin que se haga totalmente líquido. Servir en copa de coctel. Se puede añadir algún sirope o pulpa de frutas para crear versiones frutales.

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