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El primer ministro de Irak anuncia el "fin de la guerra" contra el Estado Islámico

Publicado: 09 Diciembre 2017

Ha tenido que pasar una guerra de tres años y más de 100.000 muertos, en un país que lleva en conflicto desde 2003;  para que el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, pudiese por fin anunciarlo: el Estado Islámico ha sido borrado de Irak. Sus combatientes, ha dicho Abadi, ya no controlan ningún territorio en el país árabe.

«Nuestras tropas tienen el control total de la frontera con Siria y, por lo tanto, anuncio formalmente el final de la guerra contra el EI. Nuestro enemigo quiso matar a nuestra civilización, pero hemos ganado gracias a nuestra unidad y determinación. Hemos vencido en poco tiempo», ha asegurado el primer ministro iraquí este sábado.

En el éxtasis de la victoria, Abadi, ahora, se muestra confiado; pero hubo un momento, en 2014, cuando se anunció la creación del EI, que Irak estuvo a punto de sucumbir. Le faltó poco: Mosul, la segunda ciudad más grande del país, cayó en manos de los yihadistas en cuestión de pocos días.

Los soldados regulares iraquís huían: el Estado Islámico llegó a estar a poco más de 30 kilómetros de Bagdad, la capital del país, y de Erbil, la capital de la región autónoma kurda. El miedo a que las llegasen a capturar era real.

Hace un año, sin embargo, llegó la contraofensiva. Con la ayuda aérea de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, Irak, sirviéndose además de sus tropas, de las milicias chiís —armadas y entrenadas por Irán— y de los peshmerga kurdos, empezó a ganarle terreno a los yihadistas.

La batalla fue larga. Mosul, que finalmente fue liberada este verano, tardó nueve meses en caer: sólo en la pelea para la toma de esta ciudad se estima que murieron 40.000 civiles. Muchos de ellos fueron usados como escudos humanos de los miembros del EI, a los que mataban si intentaban escapar. Otros muchos, según reveló una investigación del ‘The New York Times’, murieron en bombardeos estadounidenses.

Después de la liberación de Mosul, la guerra se aceleró. Irak iba empujando al EI hacia la frontera con Siria y, en este país, el régimen de Bashar al Asad y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una coalición de kurdos y árabes contrarios a Asad, llevaban a los yihadistas al este.

Las grandes ciudades del EI, donde, en 2014, en total, habían vivido 10 millones de personas, iban sucumbiendo. Palmira cayó en marzo, Mosul en julio, Hawija y Raqqa en octubre, Deir Ezzor en noviembre.

Y ahora, en diciembre, según el Gobierno de Bagdad, el Estado Islámico ha sido borrado de Irak. Pero no de la región: según la coalición internacional, hace un par de meses que los yihadistas se han empezado a esconder en las zonas desérticas del este de Siria.

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