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Escándalo en el FBI aumenta la discusión de una destitución presidencial

Publicado: 19 Mayo 2017

El proceso de destitución del presidente, conocido como "impeachment", ha tomado más fuerza con la revelación de que Donald Trump pudo presionar al FBI, pero la medida, que nunca ha tenido éxito, ocasionaría un terremoto político y obligaría a una fuerte división entre los republicanos.

Los hechos irrefutables se han convertido en una certeza esquiva estos días en Washington, con la Casa Blanca contradiciéndose y filtraciones sin confirmar, y los legisladores, que pueden deponer a un presidente, quieren asegurarse que si se llega a activar ese proceso, la traumática medida esté apoyada en pruebas claras que obliguen a un consenso bipartidista.

"El país debe darse cuenta que la gravedad de la conducta (del presidente) sea tal que el presidente no puede seguir al cargo. No puede percibirse (el 'impeachment') como un esfuerzo para anular las elecciones por otros medios", apuntaba este miércoles el congresista demócrata Adam Schiff en una entrevista radiofónica.

Tanto legisladores demócratas como republicanos han llamado a la cautela y han repetido el mantra de "veamos a dónde nos llevan los hechos" al hablar del arriesgado proceso de destitución, iniciado en dos ocasiones en la historia del país y nunca culminado con éxito.

Los acontecimientos se precipitaron con el fulminante despido la semana pasada del director del FBI, James Comey, que lideraba la investigación sobre los intentos rusos de perjudicar a la demócrata Hillary Clinton en las elecciones, algo que Trump quiere que se deje de lado.

El nuevo desencadenante de las peticiones de destitución de varios legisladores demócratas han sido las noticias de que las notas del exdirector del FBI indican que Trump le pidió olvidarse de la investigación al exasesor presidencial Michael Flynn, uno de los más expuestos por sus relaciones con representantes del Kremlin.

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