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Las acusaciones de maltrato de un asesor ponen en la cuerda floja al jefe de gabinete de Trump

Publicado: 10 Febrero 2018

John Kelly ha perdido su aura y es un hombre en la cuerda floja. El jefe de gabinete de la Casa Blanca ha comunicado a su entorno que está dispuesto a dimitir por su gestión del caso de Rob Porter, el asesor que renunció tras ser acusado de maltratos a mujeres, según fuentes citadas este viernes por varios medios estadounidenses.

La Casa Blanca ha negado que Kelly haya ofrecido formalmente su dimisión al presidente Donald Trump, pero varias cadenas televisivas aseguran que el republicano está molesto con la gestión del escándalo y está sopesando prescindir de su jefe de gabinete, lo que refleja la profundidad de la nueva crisis en la residencia presidencial.

Porter anunció el miércoles su renuncia como secretario de personal después de que sus dos exesposas le acusaran públicamente de maltratos físicos y verbales contra ellas. Él los niega. El escándalo deja debilitado a Kelly porque inicialmente defendió a Porter, como también hizo Trump este viernes, y también porque, según varios medios, hacía meses que conocía las acusaciones.

En plena tormenta por Porter, la Casa Blanca sufrió este viernes la segunda dimisión en tres días de un funcionario acusado de maltratos físicos y emocionales a su expareja. David Sorensen, un redactor de discursos sobre medio ambiente, renunció al cargo después de que su exesposa se mostrara dispuesta a revelar a la prensa sus acusaciones. Él las niega y esgrime que dimite para no suponer una distracción al Gobierno. La Casa Blanca asegura que no conoció las denuncias hasta el jueves.

Kelly es desde el pasado julio el jefe de gabinete de Trump después de que el presidente despidiera a su predecesor, Reince Priebus. Hasta ese momento el general retirado de los Marines era el secretario de Seguridad Interior. Como encargado de coordinar la agenda del presidente y determinar quién tiene acceso a él, Kelly ha puesto orden en la Casa Blanca, lo que ha rebajado la sensación de caos, guerras internas y filtraciones constantes a la prensa que reinaba hasta entonces.

Kelly, sin embargo, chocó con Trump a mediados de enero cuando, ante legisladores y luego en una entrevista televisiva, minimizó la promesa del presidente de construir un muro fronterizo con México, emblema de su campaña electoral. Al día siguiente, Trump lo censuró públicamente.

Y ahora ha estallado el caso Porter. El portavoz adjunto de la Casa Blanca, Raj Shah, aseguró el jueves que Trump y Kelly no conocieron hasta el miércoles, cuando afloraron más detalles de las acusaciones, la “naturaleza completa” de estas.

Sin embargo, según el diario The New York Times, el FBI comunicó el pasado noviembre a Kelly y otros altos cargos de la Casa Blanca, entre ellos el jefe legal Donald F. McGahn, que las acusaciones de maltrato por parte de Porter eran creíbles y que probablemente no iba a superar la prueba de antecedentes de la agencia. Ya en enero de 2017, poco después de la investidura de Trump, Porter le había comunicado a McGahn que había acusaciones en su contra pero que eran falsas, según el Times y otros medios.

La polémica gira alrededor de si la Casa Blanca pudo haber encubierto a un presunto maltratador y si el presidente y su entorno conocían las acusaciones cuando Porter fue designado al cargo hace un año. El motivo es que las dos exesposas aseguran que comunicaron en enero de 2017 al FBI los presuntos abusos de Porter cuando la agencia policial investigaba sus antecedentes para concederle una credencial de seguridad como alto cargo gubernamental. La Casa Blanca admitió el jueves que Porter tenía una credencial temporal y que no había terminado la investigación del FBI a sus antecedentes.

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