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Hondureño en la Florida es liberado de la condena a muerte con inyección letal

Publicado: 07 Noviembre 2018 | Visto 843 veces

Clemente Javier Aguirre Jarquin tenía 24 años de edad en 2004 cuando sucedió el crimen de Cheryl Williams y su madre Carol Bareis, en su ignorancia, inocencia y en su afán de ayudar a las señoras que yacían en un “charco” de sangre como consecuencia de una docena de puñaladas que le infirió la hija y nieta, Samantha Williams, contaminó la escena del crimen, ese fue el primer error que lo mantuvo 14 años en una cárcel de La Florida, Estados Unidos y a la espera de la inyección letal.

El hondureño era educado con ambas víctimas, las conocía por eso ingresó a la casa rodante (remolque) cuando miró la puerta abierta en plena madrugada. El segundo error de Clemente fue haber tomado del suelo el arma blanca (tipo puñal o cuchillo) que estaba al lado de los cuerpos, pero lo hizo porque sospechó que el homicida estaba adentro de la casa rodante y temía por su vida.

Al percatarse de la trágica y problemática situación, decidió lanzar el puñal o cuchillo y salir corriendo a refugiarse en su lugar de habitación, otro remolque cercano al de las víctimas, según parte de la información que se desprende del caso llevado con eficacia por parte de la Organización Innocence Project (Proyecto de Inocencia).

Para cuando la policía ya había llegado a la escena del crimen, todas las evidencias estaban en su contra, la principal es que se trataba de un hondureño indocumentado, su ropa tenía sangre de las víctimas, al igual que su mano y en el arma también estaban sus huellas y ADN, así como en toda la escena del crimen.

Fue así como los abogados defensores de Clemente Jarquin, solicitaron insistentemente que las pruebas científicas de comparación de ADN de las ropas del hondureño, las encontradas en los cuerpos, en la escena del crimen, el arma fueran comparadas exhaustivamente con el ADN de la hija y nieta de las víctimas, Samantha Willians, lo que no quiso hacerse en el pasado por parte de la defensa de la homicida y actuaciones de los fiscales acusadores.

A estas pruebas se sumó posteriormente un importante testimonio de una amiga de Samantha Williams, quien testificó sobre la inocencia de Clemente, ya que la propia Samantha había comentado en reiteradas ocasiones y a varios amigos sobre la intensión de matar a sus parientes, incluso después de haber cometido el crimen de alguna manera lo habría mencionado.

Enfrentando evidencia de ADN exculpatoria y confesiones múltiples de otro sospechoso, los fiscales acuerdan desestimar todos los cargos en la víspera del segundo juicio de pena de muerte de Clemente Aguirre y fue exonerado de todos los cargos en la muerte de sus exvecinos, Cheryl Williams y Carole Bareis, en 2004, así informa en su sitio web la defensa.

En el mismo, revelan a detalle el caso que fue conocido en un tribunal del condado de Seminole, Florida, por el juez de circuito John D. Galluzzo, quien desestimó todos los cargos contra Clemente Aguirre Jarquin, luego de que los fiscales anunciaron en medio de la selección del jurado, que no procederán con el nuevo juicio ante toda la evidencia científica conocida y la declaración del testigo cercano a la victimaria.

La nueva evidencia incluyó pruebas de ADN de múltiples pruebas de la escena del crimen que exculparon a Aguirre e implicaron a otro sospechoso: la hija y nieta de las víctimas, Samantha Williams. La Corte Suprema del Estado también se enteró de la evidencia de que, en los años posteriores al juicio de Aguirre, Samantha Williams confesó que cometió los asesinatos a numerosos amigos y conocidos que no tenían relación con Aguirre.

La defensa recordó que a pesar de las nuevas pruebas, el fiscal estatal Phil Archer había anunciado que el Estado no solo volvería a intentar contra Clemente Aguirre, sino que también buscaría la pena de muerte por segunda vez, destacan.

La decisión de los fiscales de no proceder se produjo después de que evidencia adicional socavara la coartada de Williams y la implicara aún más en su surgimiento en los procedimientos previos al juicio. “Aguirre fue casi ejecutado por un crimen que no cometió, dijo Joshua Dubin, uno de los principales abogados del hondureño.

Clemente Aguirre, fue una víctima en todo momento de la justicia de los Estados Unidos, esto revela que no solo en Honduras se omiten procesos, se marginan pruebas científicas y se acusa rápidamente sin exhaustiva prueba incriminatoria, violentando los derechos humanos y el fundamental como el que toda persona es inocente mientras no se le pruebe lo contrario ante un juez.

Ahora Clemente Aguirre tiene 38 años, mantuvo su inocencia desde el momento de su arresto a los 24 años en junio de 2004. Originalmente fue condenado por los asesinatos y condenado a muerte en 2006. En 2016, la Corte Suprema de Florida anuló por unanimidad la condena y la sentencia de muerte de Aguirre basándose en nuevas pruebas de inocencia que su jurado original nunca escuchó, manifestó la defensa de la organización de Innocence Project.

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