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Sanando a la comunidad

Publicado: 31 Agosto 2019 | Visto 200 veces

Como cristianos debemos examinar diariamente nuestras intenciones, pensamientos y conducta. Cuando no lo hacemos, es fácil caer y comenzar a ser un instrumento de crítica. Criticar, es una de las mayores amenazas en poder construir un gran equipo. Quienes critican, siempre están enfocados en las equivocaciones de los demás. Sus ojos y oídos están a atentos ¿a qué hacen o no hacen? ¿Qué dicen o no dicen? Ellos mismos se quitan la oportunidad de llegar a cambiar y transformarse en una persona madura. ¡La crítica siempre tiene un costo muy alto! Afecta la moral y el compromiso de aquellos que componen el equipo; ya sea este, la familia, el matrimonio, el equipo de trabajo o la iglesia. Generalmente, las personas que están resentidas en sus vidas, ¡critican! Pues, no tienen el valor de enfrentar y trabajar lo que ellas ven en su propio espejo. La crítica bloquea, es siempre un obstáculo para que las bendiciones de Dios no fluyan en la vida de la persona. Criticar implica pecar y pecar, implica sufrir. Tanto el que recibe la crítica, como el que la envía, ¡sufren! Estudios psicológicos dicen que necesitamos escuchar once declaraciones positivas para contrarrestar una negativa.

Cuando nos enfocamos en lo positivo en lugar de lo negativo, nos damos la oportunidad de ejercitar nuestra fe, encontrar fortaleza y confianza para enfrentar los desafíos de la vida e identificar o crear soluciones a los problemas y a las quejas. Aquí hay dos sugerencias que quisiera compartir con usted:

Primero, sea una persona agradecida. Aquellos que muestran gratitud regularmente al contar sus bendiciones, los impulsa a ser más felices, lo cual transmite más energía en ellos mismos. Recuerde que es imposible estar estresado y feliz al mismo tiempo. Dos pensamientos o sentimientos opuestos no pueden convivir al mismo tiempo. Si usted se enfoca en ser una persona agradecida, lo negativo no tendrá lugar. Además, esta actitud puede animar y contagiar a aquellos que lo rodean. “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 tesalonicenses 5:18).

Segundo, sea una persona que elogia (cumplidos). En vez de enfocarse en las equivocaciones de los demás, enfóquese en las virtudes, en lo que ellos hacen bien. Siempre es más fácil guiar a alguien a desarrollar un área de su vida cuando resaltamos regularmente lo bueno que hay en ellos. Recuerde: Felicite a la persona directamente. Mírelo a los ojos. Elogie a la persona por algo que hizo, no por algo de lo que no es responsable. Sea específico y breve. Asegúrese de ser honesto y recuerde de sonreír. Salomón dijo, “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21). Es sorprendente el poder que hay detrás de los cumplidos para motivar a las personas a crecer, y hacer, que éstas se sientan bien acerca de ellas mismas.

El apóstol dijo, “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29) “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:6).

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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