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Sanando a la comunidad

Publicado: 18 Septiembre 2019 | Visto 469 veces

Aunque muchas personas le cuestan aceptarlo, llegar a la vejez es una parte normal y natural de la vida en este mundo. Sin importar las cirugías estéticas para engañarse a sí mismo que se puedan hacer y la buena dieta, los años igualmente pasan. Dios por medio de la vejez, nos recuerda dos cosas importantes: Primero, que la vida es corta, “... Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14). Y segundo, que la juventud que tenemos pronto desaparece, “Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; ...” (Proverbios 31:30).

Al contemplar el tema de la vejez no podemos dejar de lado, la pregunta acerca del sentido de la vida y el legado que dejamos al morir. Ya que la vida pasa tan rápido, las Escrituras nos recuerda que el propósito de la vida es, buscar y encontrar al Creador (Hechos 17:26-28). A medida que las personas envejecen, comienzan a sentir más realidad; el impacto de que son mortales. La vejez debería producir años de experiencia, sabiduría y honra. Salomón dijo, “La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez” (Proverbios 20:29). La belleza de la vejez se encuentra en haber aprendido a reflexionar sobre los consejos de Dios. Reflexionar acerca de lo vivido y lo que queda por vivir; lo cual trae, verdadera sabiduría.

Las Biblia nos enseña que debemos honrar a las personas ancianas (Levíticos 19:32 y tratarlas con mucho respeto (1 Timoteo 5:1-2). De los padres y ancianos podemos aprender muchas lecciones valiosas acerca de la vida. Además, ellos son quienes nos conectan con nuestro pasado (Salmos 44:1-siguientes).

Aquí hay algunas sugerencias prácticas que podemos hacer para animar el ánimo de aquellos que han llegado a la vejez. Primero, recuerde que ellos están experimentando cambios físicos, hormonales, emocionales, mentales y de rutina. Acontecimientos importantes han sucedido: el fallecimiento amigos, cónyuge y familiares y para muchos ellos, la pérdida de su independencia.

Segundo, con buena predisposición tome tiempo para escucharlos y consolarlos si es necesario. Recuerde que la soledad y un ambiente dañino, siempre son malos compañeros. Ayúdelo a que se relacione con otras personas de su edad. Esto lo ayudará a estar emocional y psicológicamente sano. Si es posible, anímelo a que tome clases de gimnasia, algún tipo de manualidad, salir a pasear o disfrutar de algún pasatiempo. Por último, a tomar sol y reír. Son dos cosas que no cuesta dinero y siempre traen buenos beneficios. El rey Salomón dijo, “El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos” (Proverbios 17:22).

Recuerde que el respetar, cuidar, honrar y aprender de las personas ancianas, siempre comienza por casa. Y si Dios lo permite, algún día usted y yo también llegaremos a la vejez. “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mateo 7:12).

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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