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Hondureños celebran los 273 años de la Virgen María de Suyapa

Publicado: 03 Febrero 2020 | Visto 898 veces

Abarrotadas por cientos de fieles católicos lucieron las instalaciones de la Basílica de Suyapa, para disfrutar de la gran alborada en conmemoración de los 273 años del hallazgo de la patrona de los hondureños.

Hondureños desde tierra adentro llegaron para rendir tributo a la «Morenita», agradecer sus milagros y pedir por sus necesidades.

Esta fiesta que cada año reúne a los diferentes pueblos y etnias de nuestro país, fue una gran celebración llena de fe y grandes sorpresas.

Algunos feligreses, viajan desde sus lugares de origen sin contar con los recursos económico para su trasporte y alimentación y sin la compañía de algún familiar o amistad.

Con fe y devoción feligreses llegan a la basilica de Suyapa.

Tal es el caso de Julia Medina (84), originaria del municipio de Curarén, en el sur de Francisco Morazán. Cada año sale de su pueblo con la fe de que llegará a la fiesta de Santa María de Suyapa, aunque sea caminando.

"Yo me vengo así, a jalón, no tengo para pagarme un pasaje. Pero ella me hace llegar, vengo desde que era una niña y mi madre santísima, nunca me ha desamparado a pesar de mi edad y mis dificultades, aquí estoy", relató Julia.

Esta mujer de la tercera edad, tiene cuatro días de permanecer en las carpas, que han sido instaladas para los peregrinos en los alrededores de la basílica.

Pese a sus años y el desgaste de su cuerpo, asegura que es una persona sana que a diario debe salir a trabajar para poner comida en su mesa.

«Yo hago trabajitos de lo que me busque, aunque por mis años casi no me dan trabajo. Pero soy sana, no padezco de nada gracias a mi madre santísima que siempre me ha dado mi salud aun en los momento más difíciles de mi vida», aseguró Julia.

Pero hay otros que movidos por su fe y necesidad de ser sanos y mantener la unión de su familias, emprenden largos viajes dejando sus trabajos que son la única fuente de ingresos para sus hogares.

El pueblo intibucano, siempre se ha caracterizado por su catolicismo y lucha, y cientos de hombres y mujeres lencas vistiendo sus coloridos trajes llegaron para ser parte de la fiesta en honor a Santa María de Suyapa.

Inocente Martínez (54), una mujer lenca que con cierta dificultad para hablar el castellano, asegura que no importan las lenguas o costumbres, si no la devoción y la fe que une un país.

«Soy devota de «Suyapita», nunca antes había venido, hoy ella ha cumplido mi petición de conocerla y estoy aquí para pedirle que me devuelva mi salud, que cuide mis muchachas, que es lo más grande para una madre», manifestó Inocente, entre lágrimas de agradecimiento.

Esta humilde y luchadora mujer, es originaria de la aldea Río Grande, en el municipio de Intibucá, donde junto a su familia se dedican a l cultivo de maíz, frijoles y en algunos días del año, se dedican al corte de café.

Inocente afirmó que ella y su familia «trabajamos en maíz y frijoles, y el corte de café cuando hay. Ahorita de esos trabajos ahorramos para venir y que yo pudiera conocer mi «Madre Santísima», y para que mi salud mejore. Estuve muy enferma, pero le recé muchas noches y días que me permitiera venir y estar con ella».

Esta celebración es un tiempo en la que la feligresía católica destaca que se necesita vencer la tristeza, la frustración, la amargura y el odio, porque no es ese el mensaje de Santa María de Suyapa para sus hijos.

Algunos que llegaron cansados de sus viajes, aprovechan para descansar y ser parte de la gran fiesta que cada año puede vivir el pueblo católico.

Unos llegan cansados y otros hambrientos, pero vienen preparados y traen las tradicionales comidas de sus pueblos para venir a saborearlas en la casa de la patrona de los hondureños.

María Guadalupe Gutiérrez (83), junto a sus hijas, su nuera y algunos nietos llegaron desee el caserío Rio del Cacao, en Quebrado Onda en Intibucá.

Después de diez horas de camino, la familia llego a su destino, desvelados, cansados y con hambre, pero cargando las tradicionales tortillas y la gallina india para calmar el hambre.

«Ya son tres veces que puedo visitar la virgencita, a la que le estoy muy agradecida por mi familia y en este año le vengo a pedir por mi salud que me enfermo bastante últimamente, pero me ha dado las fuerzas para venir y venerarla», destaco María.

«El año pasado no pude venir porque estaba muy enferma, pero dese allá yo no deje de hacerle sus oraciones y ella siempre es fiel a sus hijos, solo en ella hay amor y respuesta a nuestras necesidades», concluyo María.

Muchos llegan con sus mochilas cargadas de peticiones, otros cargan humildes ramos de flores que traen desde sus pueblos al interior del país.

Pero la fe y devoción, no tiene edad y muchos jóvenes llegaron cargando ramos de hermosas rosas rojas como símbolo de amor y fe en Santa María de Suyapa.

Desde tempranas horas la basílica, la ermita y sus alrededores lucieron llenos de cientos de personas que visitaron y otros que se quedaron para disfrutar de la fiesta religiosa.

La gran fiesta inicio desde las 8:30 de la noche con un colorido video mapping en la fachada de la Basílica una de las actividades por la feligresía católica que asiste a la alborada.

Entre canticos, aplausos y fe se inició la gran alborada a las diez de la noche con la participación de varios artistas nacionales que cada año se dan cita para cantarle a la «morenita».

La Virgen de Suyapa ha sido catalogada como uno de los elementos que más definen la identidad nacional.

Durante la madrugada se celebró la eucaristía cada hora, para que todos los visitantes pudieran recibir la bendición y saludar a la Virgen.

A las nueve de la mañana se realizará la Eucaristía Solemnidad Virgen de Suyapa, posteriormente a las 11 y 12 del medio también se celebrará la santa misa.

A la una de la tardé se realizara un concierto de bandas y también la Marimba de las Fuerzas Armadas de Honduras deleitaran a los presentes, en el transcurso de la tarde hasta las seis se realizará una misa cada hora.

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