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Sanando a la comunidad

Publicado: 20 Marzo 2020 | Visto 529 veces

Vivimos en una época donde los avances científicos siguen descubriendo las maravillas y misterios sobre la vida en nuestro planeta y del universo. Podemos decir que el estudio y la tecnología de hoy en día nos ha llevado a conocer más que nunca. Cosas que el hombre ni sabía que existían o que solo eran parte de su imaginación, ahora son parte de su conocimiento. Porque el conocimiento ha avanzado tanto en estos últimos siglos, hoy podemos decir, ¡existe!

Para muchas personas la Biblia es solo un libro que contiene buenos consejos. Otros declaran que la Biblia ha sido escrita simplemente por hombres; por lo tanto, no creen en su inspiración divina. Algunas personas creen en un Ser Supremo, pero tienen dudas que la Biblia es la Palabra de tal Ser Supremo. Debemos recordar que la Biblia no trata de demostrar que Dios existe, la Biblia da por hecho la existencia de Dios. Meditemos en algunos de los muchos versículos que encontramos en las Escrituras.

Siglos atrás, algunos creían que la tierra era sostenida por gigantesco Atlas; otros, creían que el planeta era sostenido sobre las espaldas de cuatro elefantes que estaban a la vez sobre la espalda de una tortuga gigante. Hace unos 3.500 años, un hombre de Dios declaró, “El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada” (Job 26:7). ¿Cómo supo Job una verdad científica que solo algunos siglos atrás llego al conocimiento de los Astrónomos? ¿Cómo pudo tener tal conocimiento sin tener los medios tecnológicos?

“Las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar” (Salmos 8:8). Unos tres mil años atrás la Biblia describió los “senderos del mar.” Matthew Maury el padre de la oceanografía leyó este pasaje de la Biblia y dedicó su vida a investigar estos supuestos “senderos.” Gracias a su estudio y dedicación, hoy los navegadores marinos cuentan con información específica y pueden seguir estas corrientes marinas, acortando así el tiempo requerido para navegar por los océanos.

Incontable es el número de las estrellas dijo el profeta de Dios. “Y así como no se pueden contar las estrellas...” (Jeremías 33:22). A simple vista podemos apreciar alrededor de 4,000 a 5,000 estrellas. En el siglo 17, Galileo vislumbró la inmensidad del universo con la ayuda del telescopio. Hoy los astrónomos estiman una aproximación de diez mil billones de trillones de estrellas; esto equivale a un 1, seguido de 25 ceros.

El profeta Isaías dijo, “Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar” (Isaías 40:22). Unos 700 años antes que Cristo naciera el libro de Isaías fue escrito.

¿Cómo estos hombres comunes llegaron a saber todas estas cosas? Es una buena pregunta para responder. “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7).

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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