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Sanando a la comunidad

Publicado: 18 Octubre 2020 | Visto 293 veces

Había mencionado en el artículo anterior que nuestro “EGOISMO” se manifiesta en tres grandes áreas: Nuestra manera de pensar (mente); nuestras acciones (conducta) y nuestras prioridades.

Las circunstancias en las que cada uno ha crecido, las experiencias buenas y malas en la escuela primaria, intermedia y secundaria han tenido un efecto en nosotros. Tal vez usted creció con una madre que lo ignoró o con un padre que la abandono. Tal vez experimentó el fallecimiento de un hijo o una enfermedad grave en un ser querido. Tal vez, usted creció siendo una víctima de abuso sexual, mental y emocional o en una familia donde la rutina diaria fue la crítica y la falta de demostración de afecto. Todas estas circunstancias especiales de alguna manera nos han moldeado en quienes hoy somos. Está historia personal (lo que hemos escuchado, leído, visto y practicado por años) han definido cómo vemos y procesamos el mundo exterior y a nosotros mismos.

Si queremos desarrollar nuestro potencial espiritual, el apóstol Pablo dice que tenemos que aceptar todo pensamiento distorsionado que tengamos. “No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios transforme su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán entender y aceptar lo que Dios quiere para ustedes y también lo que es bueno, perfecto y agradable a él” (Romanos 12:2). Pablo da algunas pautas muy importantes que debemos considerar.

Primero, “No vivan según el modelo de este mundo.” El no creyente ve la vida desde otro punto de vista. Para el mundo, aprender a procesar la vida cómo Dios quiere, es simplemente una locura (1 Corintios 2:14). De alguna manera, el ser humano ha aprendido a cubrir o evadir aquello que lo pone incómodo; pues, abrir tal puerta es tener que enfrentar algún tipo de dolor emocional. Pablo dice que, si estamos en Cristo, ya no podemos seguir viviendo con el mismo punto de vista. Pues, tal manera de pensar es estéril y vana (Efesios 4:17-19). Todo discípulo de Cristo debe aprender a vivir en un modelo nuevo y diferente (Mateo 28:20).

Segundo, “Mejor dejen que Dios transforme su vida con una nueva manera de pensar.” Si queremos que nuestras vidas sean un “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,” únicamente lo lograremos si aprendemos a procesar la vida (presente, pasado y futuro) a través de los ojos de Jesús. Uno puede saber intelectualmente lo que es bueno, perfecto y agradable a Dios; pero nunca llegar a experimentarlo. Quien no transforma su manera de procesar (pensar) nunca podrá entender y aceptar lo que Dios quiere y tiene para su vida.

Por lo tanto, el primer paso es, ACEPTAR. Aceptar que muchas veces nuestra manera de ver el mundo y a nosotros mismos, esta distorsionado. Recuerde que Dios examina lo profundo de nuestros pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12). Cuando somos expuesto por su luz, tenemos la posibilidad de excusarnos nuevamente (no hacer nada al respecto), o de elegir ser transformados para alcanzar nuestro potencial espiritual. ¿Qué va a elegir usted?

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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