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Sanando a la comunidad

Publicado: 18 Noviembre 2020 | Visto 58 veces

El rey Salomón escribió, “Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7). Salomón declaró algo muy profundo acerca de usted y yo; la persona que somos comienza en nuestros pensamientos. Aunque nadie puede leer nuestros pensamientos, si una persona pasará suficiente tiempo observando nuestra conducta, podría llegar a saber cuáles ellos son. El Maestro dijo, “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos” (Mateo 7:16-18). “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas” (Mateo 12:35). El Señor nos enseña que la naturaleza propia de la persona, lo que hay en su corazón, siempre saldrá a la superficie. Si queremos llegar a desarrollar nuestro potencial espiritual, debemos aprender a pensar cómo Cristo pensó. Entonces, ¿cómo podemos lograrlo?

El apóstol Pablo dice que la palabra de Cristo debe vivir en abundancia en nosotros (Colosenses 3:16). Su palabra vive en abundancia cuando elegimos diariamente practicar aquello, en lo que Cristo confío. Muchas veces el camino hacia el desarrollo espiritual en la vida cristiana no sucede, porque elegir confiar en lo que Cristo confío, implica tener que dejar como el mundo tiene sentido para cada uno nosotros. No es interesante, que aquello que Dios nos muestra que nos hace daño, a veces es, lo que más defendemos y queremos retener. Muchos defienden sus enojos descontrolados y malos hábitos. Otros, defienden porque su punto de vista es el único correcto. Y lo defienden de tal manera, que no importa la humillación o el daño que pueda producir a su prójimo, quien quiera que este sea. Tener que dejar los pensamientos equivocados en los cuales se ha confiado por tanto tiempo, es una decisión difícil. Es difícil, porque hace sentir a la persona insegura e incómoda. Es difícil porque es el único estilo de vida que la persona conoce. Y es por este motivo, que muchos eligen aferrarse al refrán: “Mejor es lo conocido, que lo por conocer.” Momentáneamente, puede llegar a ser una tarea difícil, pero no imposible.

Por lo tanto, el segundo paso es, CONFIAR. Aprender a confiar diariamente en aquello que Cristo confío. Cuanto más practicamos nuestra confianza en Él, la incomodidad, el miedo y la inseguridad que se siente ira desapareciendo. Confiar en Su Palabra, transforma nuestros pensamientos y nos encamina hacia nuestro potencial espiritual. Jesús te pregunta, “Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” (Marcos 9:23).

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a [email protected] o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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