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Sanando a la comunidad

Publicado: 11 Marzo 2015 | Visto 1463 veces

Esta semana estuve leyendo algunos artículos que hablaban acerca de, ¿cuáles son algunos de los problemas de nuestra comunidad? Las listas incluían: alcoholismo, tabaco, drogas, crimen, corrupción, hambre, no cuidado del medio ambiente, pornografía, explotación del ser humano, discriminación, guerras, educación por nombrar algunas de ellas. No cabe duda, que éstos y otros problemas afectan a nuestra sociedad todos los días.


Pero aun así, muchas personas no ven que el problema más grande que tenemos en nuestra comunidad y que sigue creciendo es la falta de temor hacia nuestro Dios. Cada vez hay un alejamiento mayor a escuchar y hacer lo que Dios nos sugiere que es bueno para nuestro futuro.
Salomón nos hace saber que, “El principio de la sabiduría es el TEMOR de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7). Recordemos que, sabiduría e inteligencia son dos cosas complemente distintas. Una persona puede ser muy inteligente y utilizar esa inteligencia para alcanzar su objetivo, no importa cómo y quién tenga que sufrir en el camino.En cambio la persona sabia sabe que es lo correcto hacer y lo hace. Como consecuencia trae bendición para ambas partes. Salomón hace un gran énfasis en pasar esta sabiduría a otros. En Proverbios 1:8-10 dice, “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre. Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello. Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.”Este es uno de los muchos consejos y advertencias que encontramos en el libro de los Proverbios.


Los problemas sociales nos demuestran que muchos han y siguen siendo inteligentes pero no sabios al enfrentar los desafíos de la comunidad.
Muchos han dejado de lado el poder que hay en la enseñanza y enser ejemplos para otros. Dios le dijo a Moisés, “Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes” (Deuteronomio 11:19). Muchos consciente o inconscientemente han animado a sus hijos y al prójimo a ser indiferentes a Dios. Y toda persona indiferente no teme.Y si no hay respeto por Dios, menos va haber respeto por el prójimo y sus posesiones.


Pues toda persona que teme (respeta) a Dios, respetara también a su prójimo y lo que él o ella posee. Y lo hará a través de no matar, no robar, no discriminar, no abusar, en cuidar del mundo que Dios ha creado, en no vender ni consumir droga porque entiende el valor del ser humano. Sabe lo que es correcto hacer y lo hace.
La sabiduría de Dios cambia los corazones. Jesús dice en Mateo 15:19, “porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Nuestra comunidad necesita cambiar corazones.
Es por este motivo que nuestra comunidad clama a grandes voces por familias sabias. Trabajemos juntos para cambiar los problemas que enfrentamos.

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