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Jambalaya Cultural - Un espacio con razón de ser

Publicado: 19 Diciembre 2018 | Visto 296 veces

Palabras:

Cuando fuimos estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, nos tocó hacer un análisis sobre LA INOCENTE MENTIRA NAVIDEÑA, un cuento que leímos en la clase de Psicología General, PS 101, impartida por la sensibilidad, disciplina, capacidad e interés del licenciado Faustino Martínez. Mi breve trabajo elaborado al respecto, hoy lo doy a conocer a propósito de esta época navideña con el fin de que sea interpretado en la forma más real, sincera, fiel, consciente y justa.

DESARROLLO:

Las influencias extranjeras en nuestro medio han impactado enormemente sobre el quehacer SOCIAL, POLITICO, CULTURAL Y ECONOMICO. Todo se ha trasmutado siempre en capital foráneo, primero el europeo y en la actualidad el norteamericano, como tal se ha acumulado en los distintos centros del poder.

Las transnacionales han determinado nuestra forma de producción y la estructura de clases para hacer más dominante el desarrollo de la metrópoli, a ellas hemos estado sometidos desde el descubrimiento. Con sus acciones han cambiado los diversos patronos de la existencia, incluso los culturales, sindicales, religiosos etc. El fin, el objetivo es beneficiar a las grandes empresas y a los poderosos.

Un hecho destacable y producido por la sociedad de consumo está relacionado con las festividades navideñas.

Hace algún tiempo las celebraciones se realizaban enmarcadas en lo criollo y lo peculiar de aquellos años. Un niño Dios con atuendos nuestros, con material del suelo rural que identificaba la propia realidad, la singularidad y la idiosincrasia de aquella gente.

Hoy la sociedad de consumo nos ha impuesto a un señor de ojos azules, con una policromía exótica, obeso, que pasea por el mundo repartiendo juguetes, al que alguien nos ha enseñado a llamarle Santa Claus o San Nicolás. Lo mismo ha sucedido con el tradicional nacimiento en el cual se intentaba mostrar aspectos conforme a las características pueblerinas. Sin embargo, este fue cambiado por un árbol cubierto de nieve y con adornos propios de otras costumbres e irónicamente con nieve, esto es absurdo porque en lo que a nosotros concierne aquí no existe la nieve. Desde lejos se puede notar como es de determinante la medida optada por una injerencia de consumo que cada día nos arrastra a lamentables condiciones humanas y, desde luego forma aspectos que pululan en la mente infantil como una ilusión que deberá cumplirse en una fecha esperada, tal es el caso de la navidad.

A las influencias de los poderosos no les importo que San Nicolás Sea de una raza distinta a la nuestra ni que su obesidad sea una bofetada a los incontables cinturones de miseria que son notorios en muchas áreas de la Patria.

La sociedad de consumo atrae compradores a los mercados para despojarnos hasta del último centavo que difícilmente logramos ahorrar. Promueve viajes al exterior como un camino para encontrar o visitar ´´LAS MARAVILLAS DE LA GRAN METROPOLI´´. Hasta la literatura, en ciertos textos juega un papel desastroso en la mentalidad de nuestros niños, aun de muchos adultos. En varios libros de cuentos, en algunas radios, televisión y hasta en el cine nos agobian, nos hacen participes de sus mensajes enajenándonos de tal manera que inevitablemente aceptamos el inverosímil cuadro navideño que nos dan a conocer tenaz e incesantemente.

El cuento LA INOCENTE MENTIRA NAVIDEÑA relata la experiencia de los niños a quienes San Nicolás les trae regalos en Noche Buena , si, a los que se portan bien y a quienes le dirigen cartas pidiéndole juguetes. Cuando comienza el mes de diciembre ellos empiezan a formularse la idea de que se aproxima la navidad y que con ella recibirán sus regalos. Este concepto cabal de la verdadera capacidad mental, lo que se vuelve un caos y un fracaso en cada niño que se afano en esperar. Constantemente están preguntando cuando será la noche buena en que aparecerá San Nicolás con su saco lleno de presentes navideños. Clara frustración para varios. El espacio se torna muy alienante, triste y falso, lo cual confunde notoriamente la mentalidad infantil.

Mucho más decepcionante resulta para aquellos pequeños que no reciben ni un mendrugo para calmar su hambre, y es doloroso para aquellos que no logran enviarle una carta por el problema de que en sus hogares ninguno de sus familiares aprendieron a escribir. Lamentable situación.

Para estos niños que sufren el hacinamiento, el zarpazo de la pobreza y que participan del factor primordial en el lenguaje de la vida campesina y de los sectores marginados, donde se pierden por inanición o por la precaria luz que asoma a sus tiernos ojos de inocencia exacta, para estas criaturas que muerden inmerecidamente el barro de esos ambientes destructivos creados por circunstancias que provocan los gánsteres del monopolio, por el accionar negativo de los irresponsables y por la maldad que ha fabricado la sociedad de consumo en personas que son presas de un estigma galopante, continuo y monstruoso. Para ellos nuestra solidaridad confiando en que algún instante se les torne complaciente, justo y esperanzador.

En esta fecha al niño se le contenta, se le mima y, se le dibuja un panorama hermoso y accesible. Lo ingrato viene después, el niño descubre que todo ha sido una INOCENTE MENTIRA, sufre por el golpe de saberse engañado. Se torna desconfiado inclusive de sus padres, pues así como les mintieron una vez pueden hacerlo nuevamente.

En los países latinos, vale decir, en la mayoría de ellos no hay suficientes elementos para considerar que las navidades son plataformas pletóricas de felicidad. Aquí vivimos en una crisis ascendente y determinante. El corcel de la falsedad cada segundo acelera su oscura carrera.

La ignorancia y la pobreza toman giros alarmantes, por esos muchos padres no podrán complacer a sus hijos, aunque anhelen hacerlo.
Ante este hecho despreciable no existe alguien que ponga sus buenos oficios. Es condenable que ciertos gobernantes, no busquen o no encuentren la solución apropiada para detener esta malvada cabalgata que nos dirige al abismo del fracaso en general.

A veces los niños se dan cuenta de la oprobiosa mentira, pero callan, lo que ellos pretenden es el obsequio y, esto los conduce a un sitio pasivo de aguantar las injusticias, simple y tristemente por pura conveniencia, distorsionando la razón, el derecho y la superación de aquel que busca afianzarse del progreso, compartir la objetividad y desde luego a amar la justicia que nos enseña a obtener los fines propios y necesarios que persiguen y defienden, o al menos eso debería ser la fuente de la verdad científica.

En SINTESIS: En la INOCENTE MENTIRA NAVIDEÑA, se impone las clases dominantes. Se enseña a ser dependientes y obtener conductas equivocadas. La sociedad de consumo se expresa en un lenguaje irrealista, frio y mordaz. Se nos pretende imponer que vivimos en una sociedad ideal, que no se necesitan cambios, y que los que no tienen es porque se lo merecen. Con la MENTIRA NAVIDEÑA se entiende claro aquello de que LA INJUSTICIA SIGUE SIENDO INJUSTA Y EL HAMBRE HAMBRIENTA.

EL POEMA DE HOY.

YO VENGO DE VER.

Yo vengo de ver, Antón,
un niño en pobrezas, tales
que le di para pañales
las telas del corazón.

Poeta español, nacido en Madrid en 1562.

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