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Laboratorios de EE UU analizarán qué mató a ballena “Gran Berta”

Publicado: 07 Enero 2019 | Visto 247 veces

La ballena “Gran Berta”, hallada muerta en Tela, no es la única víctima de la contaminación, ya que a mediados del pasado mes de noviembre, en Indonesia también fueron encontrados los restos de una ballena.

Según revelaron fuentes del Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wildlife Fund, WWF) de Indonesia, el cetáceo tenía en su estómago 5,9 kilógramos de desechos, entre los que destacaban 115 copas o vasos, 25 bolsas, dos sandalias hawaianas y un saco de nylon, entre mil piezas de todo tipo.

El hallazgo se realizó luego que rescatistas del parque nacional de Wakatobi, en la provincia de Célebes, fueran alertados de que un grupo de personas estaba manipulando el cuerpo de la ballena, de 9,5 metros de largo que estaba en la playa, menos de la mitad del tamaño de la “Gran Berta”.

Un restaurante bien se pudo haber surtido por varios meses con la cantidad de papel de aluminio, vasos, tenedores, cucharas, platos y envases desechables hallados en el interior de la ballena azul “Gran Berta”.

Parte de estos desechos fueron extraídos por expertos de las entrañas del cetáceo, que fue hallado muerto el pasado martes, 1 de enero, en las playas de Tela, departamento de Atlántida.

La primera hipótesis de los biólogos es que el alto consumo de los utensilios plásticos le pudo haber provocado la muerte a “Gran Berta”, ya que en los restos del animal hallaron una enorme cantidad de los mismos, pero la mayor parte ya se había ido a lo profundo del mar.

Los restos de la ballena fueron recuperados el jueves, por biólogos y expertos de la organización ambientalista “Tela Marine Research Center”, de la cual el propietario y gerente general es el biólogo marino, Antal Borcsok.

Pedazos de la gigante ballena azul estaban esparcidos a lo largo de aproximadamente un kilómetro, en el mar Caribe, a unos 400 metros del sector de La Bolsa, en Punta Sal, frente a las playas de Tela, las cuales son muy visitadas por turistas nacionales y extranjeros.

Los expertos extrajeron muestras de la ballena para enviarlas a laboratorios de Estados Unidos (EE UU), para poder determinar las verdaderas causas de su muerte y conocer cuál era su edad, entre otros hallazgos científicos.

Según análisis de biólogos marinos, la “Gran Berta” tenía unos 22 metros de longitud y pesaba entre 18 y 20 toneladas; pudo haber sido víctima del cambio climático o del consumo de cargamentos de desechos tóxicos.

El biólogo Antal Borcsok explicó que la ballena se encontraba enferma y por eso se separó de la manada, o posiblemente murió por su longevidad, lo cual será verificado después de obtener los resultados en los laboratorios de Estados Unidos.

Señaló que el Caribe hondureño cuenta con uno de los arrecifes más íntegros y espléndidos de la región, motivo por el cual la Balaenopteraphysalus o “Gran Berta” lo había convertido en su refugio temporal y su visita ha causado un gran asombro.

Ante la muerte de la “Gran Berta”, “algunos dueños de restaurantes y hoteles están tomando consciencia, ya que estamos intentando cambiar los utensilios de plástico, pero nos encontramos con el problema que nos cuesta hallar los envases reciclables”, explicó Borcsok.

Agregó que los cubiertos reciclables “nosotros estamos trayéndolos directamente de Estados Unidos y, gracias a Dios, han aparecido unas dos empresas en esta zona que están distribuyendo este material reciclable”.

El biólogo consideró que para que los dueños de los negocios tengan acceso a los envases y demás materiales reciclables, “es necesario que les den opciones a las empresas, porque de lo contrario es algo injusto exigirles, sin darles opciones para que dejen de utilizar materiales plásticos no reciclables”.

Borcsok advirtió que si se continúa con este proceso de cambio, “creemos que dentro de cinco a 10 años se va a ver la enorme diferencia en beneficio de toda la población”.

La contaminación hídrica no solo provoca daños mortales a la fauna marina, como ocurrió con la muerte de la ballena azul “Gran Berta”, en Tela, Atlántida, sino que amenaza uno de los rubros que más aporta fuentes de empleo, como lo es el turismo.

Para el caso, desde hace varios años, el río Motagua, desde Guatemala, arrastra miles de toneladas de desechos, la mayoría de estos tóxicos, que vienen a desembocar a las playas de Omoa, una de las más visitadas por turistas nacionales y extranjeros, de la que dependen hoteles y restaurantes de la zona. Posteriormente, esa basura es esparcida por la corriente marina, lo que ahuyenta a los visitantes.

El titular de la Secretaría de Energía, Recursos Naturales, Ambiente y Minas (MiAmbiente+), José Antonio Galdámez, manifestó que debido a las condiciones geográficas de Honduras y Guatemala, el río Motagua arrastra muchos desechos en su paso por ambos países, hasta llegar a las playas de Omoa, en el departamento de Cortés.

Los pobladores de este municipio, pero también los del departamento de Islas de la Bahía y de la ciudad Tela, en Atlántida, se molestaron mucho porque los desechos eran arrastrados hasta sus costas, apuntó.

“A raíz de la contaminación causada por los desechos que arrastra el río Motagua, hubo solicitud de varias comunidades para demandar a las autoridades del vecino país, pero para pelear se ocupan dos y el Presidente Juan Orlando Hernández manifestó que somos países hermanos y estamos en un proceso de desarrollo conjunto, con el Triángulo Norte, Plan para la Prosperidad y la Unión Aduanera, por lo cual, en vez de ser zonas de conflicto, que sean zonas de paz y desarrollo”, precisó Galdámez.

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