La Amazonia brasileña arde como nunca

Publicado: 22 Agosto 2019 | Visto 185 veces

La Amazonia brasileña arde como nunca. En los casi ocho primeros meses del año se han producido casi un 84% más de incendios que en el mismo periodo entre enero y el pasado lunes de 2018, el ritmo más alto desde que el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) comenzó la medición en 2013.

En lo que va de año, Brasil ha sufrido 72.843 focos, más de la mitad de ellos en la región amazónica, según los datos del INPE, el ente que se encarga de monitorizar la deforestación de la zona selvática a través de imágenes de satélite y que ha sido objeto en las últimas semanas de las críticas del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que pone en duda sus datos.

Además, este martes, el mandatario ha sugerido sin presentar pruebas que son miembros de organizaciones de defensa del medioambiente los que están causando incendios deliberadamente en venganza por el recorte de fondos decretado por el Gobierno.

El fuego avanza incluso en áreas de protección ambiental: solo esta semana se han registrado 68 incendios en territorios indígenas y zonas de conservación, la mayoría en la Amazonia. En el Estado de Mato Grosso, uno de los más golpeados por las llamas, los incendios aumentaron en un 205%.

También en el periodo en el que que están prohibidos los fuegos que provocan los agricultores para limpiar los campos. Mato Grosso vive del negocio agrícola y genera gran parte de la exportación de soja, maíz y algodón de Brasil.

Allí se encuentran también los parques Chapada dos Guimarães que ya ha perdido el 12% de su vegetación y Serra de Ricardo Franco, en la frontera con Bolivia, un país que en las últimas jornadas también ha sido presa del fuego, que ha quemado medio millón de hectáreas.

Respuesta del presidente de Brasil.

Los incendios han alcanzado repercusión internacional, principalmente, después de que el cielo de São Paulo, a 3.000 kilómetros de la Amazonia, quedase oscurecido el lunes, aparentemente por el humo de los incendios que provenían del norte y el centro del gigante sudamericano.

Las fotos de la Amazonia deforestada invadieron las redes sociales, lo que aumentó la presión sobre el Ejecutivo de Bolsonaro.

Este martes, fiel a su estilo, el presidente trató de darle la vuelta a la tortilla. Sin presentar pruebas, el presidente sugirió que las organizaciones ecologistas estaban detrás de la tragedia. “Puede haber una acción criminal por parte de esas ONG para llamar la atención precisamente contra mí, contra el Gobierno de Brasil. Esta es la guerra a la que nos enfrentamos”, declaró. (Tomado del país.com)

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