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Incendios en el Amazonas, sus consecuencias.

Publicado: 23 Agosto 2019 | Visto 169 veces

Los incendios forestales que azotan Brasil están registrando números récord este año.

Las imágenes de satélite analizadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) captaron más de 72.800 focos de incendios en la región entre enero y agosto.

Esto es un 83% más que en 2018.

Sin embargo, los efectos de los incendios en la región amazónica no solo se ven en el cielo de una parte de Brasil.

El humo, los aerosoles y las part ículas en la atmósfera se extienden en mayor o menor medida por el resto de la región.

En este mapa del Servicio europeo de Monitoreo de la Atmósfera Copernicus (CAMS) podemos ver cuáles son las emisiones de monóxido de carbono y cómo afectaron el pasado 21 de agosto a otros países.

1. Monóxido de carbono
El monóxido de carbono es un gas es altamente tóxico, que puede agravar enfermedades respiratorias e incluso causar la muerte cuando se respira en niveles elevados.

"Es el resultado de una combustión incompleta. Es el producto restante de los incendios", explicó a BBC Brasil Mark Parrington, del CAMS.

"Tiene una vida de aproximadamente un mes. Llevado por los vientos, puede viajar miles de millas ", añade el científico.

De hecho, su presencia afectó a Bolivia, Paraguay y Perú.

2. Aerosoles
El siguiente mapa muestra la predicción de aerosoles liberados por la quema de biomasa.

Los aerosoles son partículas líquidas o sólidas suspendidas en la atmósfera , como polvo, cenizas volcánicas y humo, que afectan la calidad del aire y el clima.

En la práctica, es el humo.

Las grandes humaredas tienen especial incidencia en personas con enfermedades respiratorias e incluso el tránsito aéreo.

Los incendios forestales son frecuentes en Brasil en la estación seca, pero también pueden iniciarse deliberadamente con el fin de deforestar ilegalmente las tierras para la cría de ganado.

La Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, es una reserva vital de carbono que ralentiza el ritmo del calentamiento global.

En una parte de Paraguay y Bolivia y sobre todo en la región de Rondonia, al noroeste de Brasil, los aerosoles alcanzaron picos máximos.

En Sao Paulo, debido a una conjunción de condiciones meteorológicas adversas y humo, la ciudad vio anochecer el lunes dos horas antes de lo habitual.

Y eso que la megaurbe se sitúa a unos 2.500 kilómetros de distancia del foco de los incendios.

3. Partículas en suspensión
En este último mapa podemos ver las partículas en suspensión.

Según Parrington, estas son "partículas ultrafinas que contribuyen a problemas de calidad del aire ".

"La exposición prolongada o repetitiva a las PM10 puede provocar efectos nocivos en el sistema respiratorio de la persona" , dice el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes de España.

El servicio, que depende del Ministerio para la Transición Ecológica, aclara que estas partículas son menos perjudiciales que las PM2,5.

Al tener un mayor tamaño, no logran atravesar los alveolos pulmonares , quedando retenidas en la mucosa que recubre las vías respiratorias superiores.

La mayoría de estas partículas se precipitan en la tierra, provocando una capa de polvo en la superficie que puede afectar seriamente a la salud tanto de los organismos terrestres como los organismos acuáticos.

Qué pasaría en el mundo si se pierde esta selva.

Diversos medios han publicado que el pulmón del mundo está en peligro, y no es para menos, es la reserva forestal más grande del planeta y por consecuencia un productor importante de oxígeno.

Los 7.4 millones de kilometros cuadrados que tiene la selva, distribuídos entre Ecuador, Bolivia, Venezuela, Colombia, Perú, Guyana, Surinam y Brasil, son los responsables de absorber 1,000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), un 10 % del resorvorio de carbono mundial.

Los daños son significativos y sus consecuencias sobrepasan las fronteras que contienen la selva amazónica.

Un experto degradación e incendios forestales de la Universidad de Brasilia (UNB) dijo a BBC Brasil que, el fuego convierte el material orgánico en inorgánico y genera nutrientes para las plantas. Sin embargo, agregó que, "cuando ocurre un incendio, tienes una bomba de nutrientes que las plantas no pueden absorber y que va a los ríos".

Las consecuencias de las quemaduras son devastadoras, afectan el suelo, la vegetación y los animales en el sitio, además de tener efectos de alcance global. "Al quemar, se emite carbono, se espesa la capa de gases de efecto invernadero y, a su vez, aumenta la posibilidad de cambio climático en el mundo", dice Matricardi.

Lo anterior es en referencia a la gran cantidad de gases efecto invernadero que absorbe el Amazonia y su efecto que ralentiza el cambio climático, pero la reducción de las hectáreas de bosque producirán el efecto contrario.

A esto se le suma la deforestación a la que está sometida la selva, permanentemente, ocasionando la liberación de CO2 hacia la atmósfera. Medios internacionales como CNN han hecho el cáculo que la deforestación avanza a cancha y media de fútbol por minuto.

También la selva, que ahora corre peligro por los incendios, produce el 20 % del oxígeno que el mundo consume a diario.

Datos recolectados en 2016 por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) indican que posee una décima parte de las especies de flora y fauna del mundo, sus cuencas tienen alrededor del 20 % del agua dulce mundial y 34 millones de habitantes, entre ellos 350 grupos indígenas. Es fácil deducir lo que pasaría si estos números se reducen paulatinamente con la destrucción de la selva.

 

 

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