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Astrónomos descubren 24 planetas que podrían tener mejores condiciones de vida que la Tierra

Publicado: 05 Octubre 2020 | Visto 142 veces

Un equipo de astrónomos de la Universidad Estatal de Washington identificó 24 planetas 'superhabitables' con mejores condiciones de vida que la Tierra.

Los astrónomos identificaron los 24 planetas entre más de 4.500 exoplaneta conocidos que podrían ser un buen candidato para la vida. Son más viejos, un poco más grandes, más húmedos y ligeramente más cálidos que la Tierra y esos factores, cuando se toman junto con una estrella un poco más fría y de vida más larga, crean mejores condiciones para que se desarrolle la vida complejo, explicó el equipo.

Eso sí, ningún planeta cumple todos los criterios de 'superhabitabilidad', todos obtienen una puntuación más alta que la Tierra en general. Y a pesar de que todos los mundos están a más de 100 años luz de distancia, demasiado lejos para visitarlos, los investigadores dicen que el descubrimiento pueden ayudar en la búsqueda de vida en otras partes del universo.

Dirk Schulze-Makuch, principal autor de la investigación dice que es importante enfocar el tiempo del telescopio espacial en posibles candidatos, y estos tienen las condiciones más prometedoras para la vida compleja.

El hecho de que el equipo diga que los planetas cumplen las condiciones para la 'superhabitabilidad', no quiere decir que sean realmente habitables, ya que los telescopios aún no pueden ver sus atmósferas, eso se podría hacer en los próximos años con nueva tecnología.

Para el estudio Schulze-Makuch, que es geobiólogo con experiencia en habitabilidad planetaria, se asoció con astrónomos para identificar posibles criterios de superhabitabilidad. Rene Heller del Instituto Max Planck y Edward Guinan de la Universidad de Villanova, también formaron parte del equipo y buscaron a través de 4.500 exoplaneta conocidos.

En los próximos años se espera que una serie de telescopios espaciales entrarán en funcionamiento, incluido el telescopio James Webb de la NASA, el observatorio espacial LUVIOR y el PLATO de la ESA.

"Con los próximos telescopios espaciales en camino, obtendremos más información, por lo que es importante seleccionar algunos objetivos. Tenemos que enfocarnos en ciertos planetas que tienen las condiciones más prometedoras para una vida compleja. Sin embargo, debemos tener cuidado de no quedarnos atascados en la búsqueda de una segunda Tierra porque podría haber planetas que podrían ser más adecuados para la vida que el nuestro", comentó Schulze-Makuch.

Los investigadores seleccionaron sistemas cómo probables planetas terrestres orbitando dentro de la "zona habitable de agua líquida" de la estrella anfitriona, también conocida como la zona Ricitos de Oro. El hecho de que estos planetas sean considerados habitables, no quiere decir que tengan vida, simplemente que probablemente tengan las condiciones que serán propicias para la vida y que merecen un estudio más a fondo.

Los investigadores no tienen la capacidad de decir si un planeta es realmente "más húmedo que la Tierra", como lo definen sus criterios, pero predicen que aquellos planetas que cumplan con otros criterios, como el tamaño, la distancia de la estrella y la temperatura de la superficie, tendrán el agua requerida.

Si bien el Sol es el centro de nuestro sistema solar, tiene una vida útil relativamente corta de menos de 10 mil millones de años, actualmente es de mediana edad. Dado que pasaron casi 4 mil millones de años antes de que apareciera en la Tierra cualquier forma de vida compleja, muchas estrellas similares a nuestros sol, llamadas estrellas G, podrían quedarse sin combustible antes de que se desarrolle vida compleja si la vida tarda más que en la Tierra.

Además, de buscar sistemas con estrellas G, el equipo también buscó sistemas de estrellas enanas K: son más fríos. menos masivos y menos luminosos que el Sol.

De igual forma, las estrellas K tienen la ventaja de tener una vida útil prolongada de 20 mil millones a 70 mil millones de años. Esto permitiría que los planetas en órbita fueran más antiguos, además de dar más tiempo a la vida para avanzar a la complejidad que se encuentra actualmente en la Tierra.

Sin embargo, para ser habitables los planetas no deberían ser tan viejos que hayan agotado su calor geotérmico y carezcan de campos geomagnéticos protectores.

La Tierra tiene alrededor de 4.500 millones de años, pero los investigadores sostienen que el punto óptimo para la vida es un planeta que tiene entre 5.000 y 8.000 millones de años.

El tamaño y la masa también importan. Un planeta que es un 10 por ciento más grande que la Tierra debería tener más vida tierra habitable.

Se esperaría que un planeta que tenga aproximadamente 1,5 veces la masa de la Tierra retenga su calentamiento interior a través de la desintegración radiactiva por más tiempo y también tenga una gravedad más fuerte para retener una atmósfera durante un período de tiempo más largo.

De igual forma, el agua es clave para la vida y los autores argumentan que un poco más ayudaría, especialmente en forma de humedad y nubes.

Una temperatura general ligeramente más cálida, una temperatura superficial media de unos 8 grados Fahrenheit mayor que la de la Tierra, junto con la humedad adicional, también sería mejor para la vida.

Estas preferencias por el calor y la humedad se observan en la Tierra con mayor biodiversidad en las selvas tropicales que en las áreas más frías y secas.

Entre los 24 planetas candidatos, ninguno cumple con todos los criterios para planetas 'superhabitables', pero uno tiene cuatro de las características críticas, lo que lo hace posiblemente mucho más cómodo para la vida que nuestro planeta de origen.

"A veces es difícil transmitir este principio de planetas superhabitables porque creemos que tenemos el mejor planeta", declaró Schulze-Makuch.

"Tenemos una gran cantidad de formas de vida complejas y diversas, y muchas que pueden sobrevivir en ambientes extremos. Es bueno tener una vida adaptable, pero eso no significa que tengamos lo mejor de todo", puntualizó Schulze-Makuch

Estos hallazgos se publicaron en la revista 'Astrobiology'.

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