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Casi 45 años después la justicia chilena condena a ocho oficiales por el asesinato de Víctor Jara

Publicado: 04 Julio 2018 | Visto 539 veces

“La justicia tardó mucho pero llegó”, dijo el portal 'El Mostrador' después que se conociera en una Santiago de Chile crepuscular la condena de nueve oficiales del Ejército por el asesinato del cantautor Víctor Jara.

Casi 45 años pasaron desde que Jara escribiera en el Estadio Chile, convertido en prisión a cielo abierto después del golpe de Estado contra Salvador Allende, un poema en el que anticipaba su suerte fatal. “¡Canto que mal me sales/Cuando tengo que cantar espanto!/ Espanto como el que vivo/ como el que muero, espanto”, anotó un papel que queda como testigo de sus últimas palabras.

Un día más tarde, el 15 de septiembre de 1973, el cuerpo del autor de “Te recuerdo, Amanda”, fue encontrado sin vida. La demora de la sentencia no opacó la celebración de los organismos defensores de los derechos humanos.

El juez de la Corte de Apelaciones, Miguel Vázquez pudo probar la responsabilidad delictiva de Hugo Hernán Sánchez Marmonti, Raúl Aníbal Jofré González, Edwin Armando Roger Dimter Bianchi, Nelson Edgardo Haase Mazzei, Ernesto Luis Bethke Wulf, Juan Renán Jara Quintana, Hernán Carlos Chacón Soto y Patricio Manuel Vásquez Donoso.

En un fallo de casi 350 páginas fundamentó las penas a quince años y un día de presidio por las muertes de Jara y el exdirector de prisiones Littré Abraham Quiroga Carvajal. Además se les aplicó la pena de tres años de cárcel a Rolando Melo Silva por su carácter de encubridor de los asesinatos.

Ambas víctimas fueron detenidas entre el 11 y 12 de septiembre de 1973. En el Estadio Chile fueron torturados. Luego debían ser llevados al Estadio Nacional. Nunca llegaron.

Víctor Jara recibió 44 impactos de bala. En el cuerpo de Jara encontraron 44 impactos de bala, a Quiroga le dispararon 23 veces. Luego los dejaron en la calle. Fueron encontrados por pobladores en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano.

El 'caso Jara' simbolizó el precoz ejercicio de venganza de la dictadura del general Augusto Pinochet. Todavía queda un eslabón fundamental de la cadena criminal sin condena: Pedro Pablo Barrientos, el militar acusado de haber torturado y disparado contra el músico, poeta y director teatral.

El Tribunal Supremo chileno declaró procedente el pasado mes pedir su extradición a Estados Unidos, donde vive desde 1989, el año en que Pinochet se preparaba para entregar el poder.

Barrientos se radicó en Deltona, al norte de Miami, y se hizo ciudadano estadounidense. Con la ayuda de la organización civil Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA), la familia de Jara demandó a Barrientos hace tres años.

El exmilitar invocó su condición de estadounidense para solicitar al tribunal que desestime la demanda por considerarla carente de “jurisdicción”. Su argumento no fue atendido.

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