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Delincuente y líder de una pandilla en San Pedro Sula era hondureño que raptó niña en México

Publicado: 21 Mayo 2019 | Visto 310 veces

El indocumentado y hondureño que usó el nombre de “Erick Barrera”, y a quien desde el pasado 10 de mayo se la busca por haber supuestamente raptado a la niña mexicana Rubí Rubio Insunza, de 12 años de edad, fue en el 2015 acusado por los cargos de violación y privación de la libertad de menores en San Pedro Sula.

De acuerdo a registros de las autoridades policiales de Honduras, el hombre fue en ese entonces (2015) detenido e identificado con el nombre de Wilson Lenín Pacheco Barrera, lo que significa que el hondureño esta en México bajo otro nombre.

Según el reporte de la policía, Barrera era miembro de una célula de la Mara Salvatrucha dedicada a raptar jovencitas de entre 12 y 16 años.

Wilson Pacheco Barrera, quien en la actualidad tiene unos 29 años, fue arrestado el 25 de enero del 2015, junto con su hermano Adonay y dos hombres más en el barrio Medina, durante un operativo a cargo de elementos de la Unidad Contra Maras y Pandillas de la policía hondureña, en ese entonces era el mayor del grupo.

Al realizarse la captura de los cuatro pandilleros, la Policía allanó un domicilio del barrio Las Acacias en el que localizaron a cuatro adolescentes retenidas en contra de su voluntad.

Medios informativos nacionales, dijeron que los hombres, fueron arrestados tras una persecución policial.

Los detenidos viajaban en un Nissan Altima blanco sin placas y llevaban raptada a una adolescente de 14 años que logró ser rescatada. La víctima había sido raptada cinco días antes al salir de su casa.

En la cajuela del auto, que fue asegurado, se encontraron bolsas de plástico con prendas femeninas, principalmente ropa interior. En Chihuahua, quienes lo conocieron en la colonia Punta Oriente, afirman que se hacía llamar por el sobrenombre de “BBR”.

De acuerdo a los antecedentes informativos, Wilson y los otros tres supuestos integrantes de la MS-13 llegaban a los negocios de los padres de las víctimas, se identificaban como mareros y los obligaban a proporcionar los números de celular de las adolescentes y la dirección donde residían, luego las llamaban por teléfono, las hacían salir de sus viviendas bajo amenazas, las subían en los vehículos y las llevaban a una casa donde las drogaban para luego abusar sexualmente de ellas.

Según los agentes que llevaron el caso, las mantenían bajo amenazadas porque les decían que si regresaban a sus casas, matarían a sus familias. Jorge Rodríguez Montoya, portavoz de la Policía Nacional en la Zona Norte de San Pedro Sula, afirmó en ese entonces, que los integrantes de la banda se dedicaban también a cometer secuestro exprés.

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