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Protestas en Hong Kong consiguen posponer el debate sobre la ley de extradición

Publicado: 12 Junio 2019 | Visto 114 veces

Decenas de miles de hongkoneses han vuelto a conquistar el corazón financiero de la isla. Son escenas ya familiares: las vallas como barricadas, los paraguas contra la lluvia y las máscaras contra el gas lacrimógeno, el impecable civismo de los jóvenes manifestantes, la eficaz organización que ya reparte agua y comida, los líderes alentando con megáfono a las masas, las promesas de perseverar.

Todo sugiere otro largo pulso entre la sociedad civil y el gobierno local, esta vez por una inquietante ley de extradición.

Lo ha resumido la legisladora prodemocrática Claudia Mo: “Cuando nos retiramos tras la revuelta de los paraguas prometimos que volveríamos. Hemos vuelto”, ha dicho a los manifestantes. La tranquilidad se ha visto alterada cuando la policía ha utilizado balas de goma y gases lacrimógenos para desalojar la entrada del Parlamento.

Su plan original consistía en pasar la noche en las inmediaciones de la sede parlamentaria para impedir la entrada de los legisladores.

La policía ha extremado los controles de acceso, examinando bolsos y pidiendo identificaciones, y conseguido evitar la ocupación del Parque Tamar y otras zonas aledañas.

Así que los jóvenes se han concentrado en las principales vías del distrito de Admiralty para evitar que los 70 parlamentarios pudieran acercarse. Su éxito ha quedado acreditado con el anuncio de que el Legco o Parlamento local ha pospuesto la segunda lectura de la ley prevista hoy a las 11.00 horas (las cinco de la mañana en horario peninsular español) hasta una fecha por concretar.

La ley de extradición ha conseguido unir a una de las sociedades más pragmáticas y apolíticas del mundo. En la isla se percibe como otra herramienta pequinesa para limar la autonomía que sentó el principio de “un país, dos sistemas”.

Según el gobierno local, permitirá enviar a criminales a sus países de origen para que sean juzgados, integrará el sistema judicial local en el global e impedirá que los fugitivos encuentren en Hong Kong su refugio. Sus defensores apuntan al reciente caso de un joven detenido por asesinar a su novia en Taiwán y que no ha podido ser extraditado a Taipei.

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