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Sandra Torres, la mujer con carácter fuerte que quiere ser presidenta de Guatemala

Publicado: 14 Junio 2019 | Visto 174 veces

Mujer de carácter fuerte a la que algunos detractores asignan rasgos autoritarismo, la exprimera dama Sandra Torres, favorita en las encuestas, aspira por segunda vez a convertirse en la primera mujer en gobernar Guatemala tras los comicios del domingo.

Con sólido apoyo en las zonas rurales, aunque en las áreas urbanas se concentra el voto duro en su contra, Torres podría tener que disputar un balotaje en agosto si el domingo no alcanza un mínimo de 50% de los votos.

De 63 años, Torres se postula por el partido socialdemócrata Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), el mismo que llevó al poder a su exesposo, el expresidente Alvaro Colom (2008-2012), de quien se divorció en 2011 para poder aspirar a la primera magistratura.

Pero el Tribunal Supremo Electoral (TSE) rechazó entonces su inscripción por considerar que el divorcio había sido una maniobra para eludir la prohibición constitucional a que familiares de gobernantes breguen por la presidencia.

En 2015 participó por primera vez en una carrera presidencial y perdió en segunda vuelta con el actual mandatario Jimmy Morales, un excomediante que como ‘outsider’ capitalizó el rechazo popular a la política tradicional tras los casos de corrupción que llevaron a Otto Pérez (2012-2015) a renunciar a la presidencia cuatro meses antes de concluir su gestión.

Morales culmina su mandato con la popularidad por los suelos e investigado por corrupción.

No al aborto y matrimonio gay.

Torres, empresaria textil y licenciada en Comunicación, centra su plan de gobierno en mejorar la salud y la educación, así como generar empleo para contener una ola migratoria hacia Estados Unidos, en el marco del masivo éxodo de centroamericanos que huyen de la pobreza y la violencia.

Asimismo, ha señalado que un gobierno suyo se opondrá al aborto y al matrimonio homosexual.

Esta mujer nacida el 5 de octubre de 1955 en el municipio de Melchor de Mencos, en el departamento del Petén, una región norteña con vastas áreas controladas por narcotraficantes, coordinó durante la presidencia de su esposo una serie de proyectos de asistencia emulados del antiguo gobierno de Lula en Brasil, como los comedores solidarios, la entrega de alimentos y aportes monetarios a familias pobres.

Algunos detractores, en especial de la derecha, la acusan de haber integrado la guerrilla durante la guerra interna entre 1960 y 1996, que dejó 200.000 muertos o desaparecidos, algo que ella ha negado, aunque siempre ha reconocido su simpatía por los movimientos populares.

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