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El peronista Fernández aplasta a Macri y acaricia la presidencia argentina

Publicado: 12 Agosto 2019 | Visto 65 veces

Mauricio Macri fue derrotado por 15 puntos de diferencia en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) que Argentina celebró este domingo. El escrutinio provisorio le asignó el 47,26% de los votos al peronista Alberto Fernández.

Una diferencia tan inesperada como contundente al punto de modificar el panorama político argentino: es casi imposible que la derecha pueda achicarla cara a las presidenciales del 27 de octubre. Las PASO funcionan como una suerte de radiografía inapelable del electorado.

En este caso, ninguna encuestadora auguró semejante aluvión de votos en favor de un peronismo unificado. "Ha parido una nueva Argentina. Estábamos seguros de que el país necesitaba terminar con este tiempo de mentiras", dijo Fernández. La multitud no solo lo vivó. "Se siente, se siente, Alberto presidente", coreó.

Macri parecía intuir el desastre que se avecinaba. "Esta elección define los próximos 30 años", había dicho por la mañana. Al momento de emitir su sufragio no pudo privarse de advertirle a los 34 millones de electores que "los mercados esperan que los argentinos sigamos en el mismo camino".

No fue lo que sucedió y por la noche se le vio demacrado. "Reconocemos que tuvimos una mala elección", dijo.

El explícito respaldo de Donald Trump, Jair Bolsonaro y el Fondo Monetario Internacional (FMI) no le bastó. "Hice lo mejor que pude", agregó y pidió a los argentinos que "se fueran a dormir" sin que todavía se conocieran los resultados parciales.

El sistema informático de transmisión y conteo de los sufragios a cargo de la empresa SmartMatic se había caído y daba explicaciones. Tuvo que pasar más de media hora para que comenzara a conocerse la información oficial de que el Gobierno tenía desde antes en sus manos.

Los "antecedentes horribles" de SmartMatic a los que se había referido Fernández se comprobaron apenas se cerró la votación. La firma está en cuestión por su papel en los controvertidos comicios de Venezuela, El Salvador y Filipinas.

"Seguiré asumiendo la responsabilidad de gobernar", dijo Macri una vez que se conocieron las cifras provisorias, pero su administración ha quedado fuertemente deteriorada.

Las elecciones se celebrarán en un mes y medio y el recambio de presidentes es el 10 de diciembre. En la noche del domingo los analistas se preguntaban cómo iba a hacer un mandatario sin posibilidades de ser reelecto para gestionar una economía en crisis, con peligro de una nueva alza del precio dólar y su espacio político herido.

Fernández, quien fue jefe de ministros de Néstor Kirchner y su esposa, con la cual estuvo distanciado casi una década, le habló al país como si ya nada pudiera enturbiar su camino a la sede del Poder Ejecutivo.

A la sociedad le prometió "recuperar la felicidad que ha perdido". A su vez le tendió la mano a los electores que optaron por las opciones conservadoras. "A partir de hoy se terminó el concepto de venganza y toda cosa que nos divida".

Ni siquiera él esperaba unos números tan altos. Finalmente, muchos argentinos votaron con el bolsilllo y sin tomar en cuenta las admoniciones oficiales sobre el peligro que representaría para Argentina "retornar al pasado" populista.

En la recesión, con sus más de 20.000 empresas cerradas desde el 2015, y las cifras espeluznantes de la pobreza, según las cuales un 34,1% se encuentran en esa situación que golpea especialmente al 49,6% de los niños que viven en zonas urbanas, se explica la caída de Macri que ningún sondeo pudo avizorar.

"Vamos a terminar con la pobreza volviendo a producir", dijo el vencedor de las PASO. "Nunca fuimos locos gobernando, siempre arreglamos los problemas que otros generaron".

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