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La mujer kamikase que se hizo explotar en el operativo en París sería la esposa del cerebro de los atentados

Publicado: 19 Noviembre 2015 | Visto 871 veces

La mujer terrorista que se hizo explotar durante la redada realizada esta mañana en Francia sería la esposa de Abdelhamid Abaaoud, el terrorista señalado como el cerebro de los atentados en París el pasado viernes.

Al amanecer, cuando los policías derribaron la puerta del apartamento al norte de París en el que se encontraba junto a cuatro hombres, la joven mujer optó por hacerse explotar.

Medios ingleses afirman que junto a ella había otros cuatro cómplices, entre los que supuestamente se encontraba su esposo, el hombre más buscado de Francia y que se creía había huido a Siria.

Al detonar su cinturón de explosivos para no ser capturada, la mujer que murió en el asalto policial en Saint Denis abrió una nueva era en Francia y se unió a una larga lista de mujeres kamikazes.

"En este caso, es sobre todo una prueba de determinación", explica a la AFP Fatima Lahnait, investigadora y autora del informe "Mujeres kamikazes, la yihad en femenino".

"El adoctrinamiento y el reclutamiento son tales que prefirió morir antes que ser detenida. Haciendo esto contribuye a la lucha. Y el sexo poco importa. Pero el hecho de que sea una mujer seguramente multiplicará el impacto de su acto en la sociedad", afirma.

A pesar de que durante los dos últimos años varias mujeres han alcanzado las "tierras de la yihad" siria o iraquí, son pocas las que han optado por el martirio. Entre ellas, Muriel Degauque, una joven belga convertida al islam, que se hizo explotar en noviembre de 2005 en Irak al paso de un convoy estadounidense.

Si bien prefirió la muerte a la rendición, la kamikaze de Saint-Denis no eligió, - al contrario de quienes se hicieron explotar el viernes de noche en París provocando al menos 129 muertos -, intentar perpetrar un atentado suicida contra eventuales viandantes.

"La participación de mujeres en actos de matanza y de dolor devastador siempre ha provocado una mezcla de estupefacción, repugnancia e interés público", escribe Lahnait. "¿Cómo comprender el deseo de muerte de estas mujeres que aspiran a morir pero también a matar?", continúa.

"La religión musulmana condena formalmente el suicidio", añade. "Pero esto ha sido frecuentemente soslayado, en particular por libaneses, palestinos, Al Qaida o chechenos", explica.

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