test

Honduras: La Lima, bajo el terror de las maras y la extorsión

Publicado: 19 Julio 2016 | Visto 3021 veces

Los habitantes del municipio de la Lima, en el departamento de Cortés, Honduras, están viviendo los momentos más difíciles y críticos en la historia del municipio, antaño conocido como la “Cuna del oro verde”, la delincuencia mantiene bajo zozobra a sus más de 150 mil habitantes, las maras y extorsionadores de oficio está sembrando el terror en el municipio más joven del departamento de Cortés, en el norte de este país centroamericano.

Los mareros se han dado la tarea de cobrar el famoso impuesto de guerra a todos los comerciantes y dueños de empresas del municipio con la advertencia de pagar con su vida al no cumplir con el pago exigido.

En término de tres semanas han asesinado a diez ciudadanos que se han dedicado a ganarse la vida por medio de sus micros empresas que operaban, unos en el mercado central, otros con la venta de comida rápida, a un dueños de una agrupación musical, y los últimos dos asesinatos ocurridos el domingo anterior en una barbería en el pleno centro de la ciudad.

Dos miembros de la mara 18, identificados por la policía mediante vídeo captado por cámaras de seguridad, ingresaron al establecimiento haciéndose pasar como clientes, sometiendo a todas las personas que esperaban turno para cortarse el pelo, les robaron todo lo de valor que portaban y asesinaron a sangre fría al dueño y su ayudante.

Muchos negocios han cerrado por temor a correr la misma suerte de los comerciantes asesinados. Una gasolinera ubicada en el sector de la Lima Nueva, los dueños se vieron obligados a cerrar de manera repentina por el cobro de impuesto y tener que salir de la ciudad.

La policía del municipio no hace absolutamente nada al respecto y los habitantes no tienen confianza en este cuerpo policial.

La extorsión no solamente es en el centro de la ciudad, en los barrios y colonias, los dueños de pulperías, supermercados, abarrotería y cualquier otro negocio por pequeño que sea, semanalmente tienen que estar pagando el dinero a los extorsionadores.

La policía sabe bien quienes son los miembros de las pandillas, saben incluso que días pasan a recoger el dinero exigido a cada comerciante y no hacen absolutamente nada por poner orden y dar captura a estos mal vivientes.

Hoteles, pulperías, farmacias y hasta glorietas de comidas son blanco de las pandillas, quienes hacen cobros semanales a los propietarios a cambio de la integridad y vida de sus familias.

La colonia La Paz es una de las más grandes de La Lima en población y territorio, pero es ahora uno de los sectores más intimidados por las pandillas.

“En la entrada de la colonia tenemos una posta policial, pero solo sirve como dormitorio de los policías porque siempre está cerrada y cuando queremos interponer una denuncia tenemos que ir hasta la jefatura principal, lo que da tiempo a los delincuentes para escapar”, dijo otro de los pobladores, quienes no revelan sus nombres por el mismo temor.

“Las pandillas tienen intimidados a todos los limeños, necesitamos planes de acción de las autoridades policiales, pero ni ellos quieren dar declaraciones a los medios de comunicación por el mismo temor a los delincuentes”, expresó una pobladora de La Lima. Los empresarios han solicitado apoyo a las autoridades de la Policía Nacional, pero la falta de equipo logístico y personal de seguridad, hacen que la delincuencia tenga mayores ventajas.

Otro sector conflictivo de La Lima es la colonia Nuevo San Juan, donde priva un ambiente de temor y pánico por la inseguridad. Es uno de los campos bananeros más poblados donde viven alrededor de mil familias.

Es triste que un pueblo tan laborioso de rica historia bananera hoy se vea sucumbido ante las maras, extorsionadores y el crimen organizado.

Volver

Comentarios