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Eduardo Enrique Toro Murillo Ni ciudadano americano, ni residente, solo un “Dreamer”

Publicado: 26 Octubre 2015 | Visto 3528 veces

Originario de Santa Bárbara, Honduras, a los 9 años de edad le toco emigrar a este país, Eduardo no entendía el porqué se tenía que venir y dejar a gran parte de su familia y amigos, al principio fue difícil por razones del idioma, pero con el tiempo se fue dando cuenta que esta era una comunidad muy diversa y que no era el único, fue así como poco a poco se fue adaptando al sistema. 10 años han pasado, Eduardo tiene ahora 19 y se ha convertido en un hombre con una madurez impresionante para su edad, habla poco pero cuando lo hace sus ideas son claras, sus metas son ambiciosas y sus sueños tienen la capacidad de tocar el cielo. Eduardo no es ni residente, ni ciudadano americano, es un Dreamer, quien a través del beneficio de la acción diferida (DACA, por sus siglas en inglés) goza de un estatus migratorio legal que debe renovar cada dos años. Actualmente estudia en Loyola, una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, y esto fue gracias a sus méritos académicos y a la lucha constante del Congreso de Jornaleros, del cual sus padres son miembros activos.

“Es una satisfacción muy grande, saber que siendo latino puedo dar el ejemplo que no somos como algunos piensan delincuentes o narcotraficantes, es una manera de poderles decir que nosotros también podemos hacer lo que ellos piensan que no podemos”. Dijo Eduardo Enrique

Una de las características que pude notar durante nuestra entrevista de 19 minutos, en las oficinas del periódico, fue el entrañable patriotismo que Eduardo siente hacia la tierra que lo vio nacer, a la cual piensa regresar cuando le sea posible. “En todos estos años el amor a mi país y a mi familia ha crecido, la distancia me ha ayudado a valorar eso, creo que la unión familiar es lo más importante”, dice.

Mientras llega ese momento, Eduardo Enrique está tomando clases de Estudios Latinoamericanos en la universidad de Loyola, una carrera amplia como nos explicó, que le dará la oportunidad de estudiar leyes o política. Con todos los logros obtenidos Eduardo es una persona humilde, tranquila, respetuosa, con un alto concepto de su padre Wilmer Toro a quien considera un luchador incansable por las causas en las que cree, en relación a su mama nos dijo con un brillo especial en los ojos que es su primer amor. Eduardo practica futbol, el Motagua es su equipo de Liga Nacional en Honduras y el Barca por la liga europea, le gusta la música, aunque nos confeso que es duro para bailar, prefiere ver a otros, entre sus comidas favoritas están el pollo con tajadas y las baleadas.

Eduardo es un joven con ambiciones, el sabe que la lucha aun no ha terminado y aunque él y su hermano gozan de un estatus legal en este momento gracias al Acta de los sueños, aun faltan sus padres y miles más de inmigrantes que aun están en el limbo. En relación a los políticos Eduardo opina que solo dicen pero no hacen, solo utilizan a la gente para lograr el voto.

Y en relación a la inmigración nos dijo; “Me da indignación, no veo por qué tenemos que sacrificar nuestras vidas por lograr lo que en nuestros países podríamos lograr, a pesar de que no tenemos riquezas naturales, hay corrupción y la delincuencia obliga a la gente a emigrar y no debería de ser de esta manera”.
Eduardo quien predica con su ejemplo y desde ya es una inspiración para muchos, quiso que plasmáramos en este articulo su mensaje a los jóvenes a quienes les dice que “ el estatus migratorio no es una barrera para lograr grandes cosas, tienen que aprovechar las oportunidades que les dan”.

Con el orgullo de ser hondureño, latino, y de hablar español Eduardo Enrique suena con que un día sus padres tengan sus papeles, poderles dar una casa, y seguir trabajando por el bien de su patria Honduras. Mientras ese día llega, se esfuerza para mantener sus grados académicos y no defraudar a sus padres.

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