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La ciudad medusa una ciudad flotante

Publicado: 17 Febrero 2016 | Visto 2638 veces

Diseñan una urbe para 20.000 personas inspirada en ecosistemas naturales con cúpulas flotantes y torres submarinas. E s una miniciudad oceánica y vertical, con el aspecto de una gigantesca medusa flotante cubierta de vegetación y con tentáculos colgantes, tendrá 250 plantas y producirá su propia agua dulce, energía, aire y alimentos. El material para su construcción: algas y la basura plástica oceánica.

Es urbe oceánica a modo de medusa, aunque también podría compararse con un ‘iceberg estacionario’, ya que la mayor parte de su extensión está bajo las aguas.

Cada ciudad flotante Aequorea, con su característica apariencia exterior de gigantesca medusa cubierta de vegetación, tendrá una superficie habitable total de 1.375.000 metros cuadrados y 250 plantas, la inmensa mayoría de ellas bajo el agua y una cuarta parte destinada a la agricultura ecológica y a la permaculura (distintos sistemas de cultivo, trabajo y vivienda basados en los ecosistemas naturales).

Cada ‘poblado’ acogerá hasta 20.000 personas, o ‘acuanautas’ como los llama Callebaut, su diseñador, y su acceso principal estará en la superficie del agua, a través de cuatro puertos deportivos cubiertos con un manglar arraigado en un domo flotante de 500 metros de diámetro, de acuerdo al proyecto.

Los tentáculos o ramificaciones submarinas, similares a torres retorcidas de ‘algoplast’, llegarán hasta una profundidad de 1.000 metros y, con los años, según su creador “se reforzarán con una capa dura que se irá formando en su exterior gracias a un proceso natural de calcificación, similar al que endurece las conchas de los moluscos, y manteniendo su transparencia gracias al uso de materiales como la aragonita”.

En cada uno estos núcleos habitacionales habrá apartamentos, fábricas-laboratorio, espacios para trabajo colaborativo, talleres, centros científicos, granjas ‘acuapónicas’ de peces y plantas marinas, agricultura sin productos químicos sintéticos, huertos comunitarios, jardines de plantas comestibles, mini-arrecifes de coral y lagunas que purificarán las aguas mediante vegetales.

«Además de Río de Janeiro, otros posibles emplazamientos para otras futuras ciudades de este tipo son las proximidades de los denominados ‘giros oceánicos’, áreas del mar donde las corrientes marinas se arremolinan y quedan atrapados los residuos de plástico, formando grandes aglomeraciones», indica Callebaut.

La torsión de las torres las vuelve muy resistentes a la presión del agua y su geometría contrarrestará los remolinos marinos y, por lo tanto, reducirá el mareo de los ‘acuanautas’, cuenta su creador.

«Estos gigantescos ‘tentáculos’ tienen una doble pared que se llena de agua de mar y en cuyo interior se alojan los pesos destinados a lastrar la estructura, los cuales evitan la tendencia de las torres a flotar y garantizan la estabilidad de ‘Aequorea’ en el caso de una tormenta o un terremoto», según Callebaut.

El experto también explica que, para conseguir la luz, los ‘acuanautas’ aprovecharán el fenómeno de la bioluminiscencia, es decir la luz emitida por una serie organismos vivos alojados en el doble acristalamiento de los apartamentos, gracias a una sustancia presente en su cuerpo de forma natural y que se denomina luciferina.

En el fondo del océano, unas turbinas de agua convertirán las corrientes marinas en electricidad que será utilizada en Aequorea, mientras que otra planta de conversión de energía, alojada en el eje vertical central, utilizará la diferencia de temperatura entre el agua caliente de la superficie y el agua fría que se bombea desde el fondo para producir electricidad adicional.

Esta segunda planta de energía también ayudará a producir agua potable y agua dulce para la acuicultura, según el proyecto.

En la ‘ciudad medusa’ el aire se renovará de forma natural a través de unas chimeneas que inervarán las cuatro ramas retorcidas de cada torre submarina y llegarán hasta la superficie, y mediante una estación que producirá oxígeno a partir del agua de mar por medio de un proceso llamado electrólisis.

Para la calefacción y la climatización, se utilizarán unos bioreactores que recibirán las microalgas cultivadas en las paredes de los acuarios de Aequorea, las cuales absorben el dióxido de carbono producido por la respiración de las personas, comenta el bioarquitecto belga

«Estos tanques también servirán para reciclar la basura orgánica líquida o sólida, para producir más energía eléctrica aprovechando la fotosíntesis y la generación de gas metano», asegura.

Para obtener su comida, los ‘acuanautas’ pescarán en el océano, y cultivarán algas, plancton y moluscos ricos en minerales, proteínas y vitaminas, entre otros lugares, en una serie de pequeños arrecifes de coral dispuestos en los balcones de la estructura y que serán viveros para la fauna y la flora acuática.

En la superficie y alrededor de la cúpula central habrá cuatro grandes estructuras flotantes con forma de caracola, que albergarán una serie de invernaderos hortícolas, campos de agricultura orgánica, granjas y huertas, según Callebaut.

Los ‘acuanautas’ se desplazarán en barcos o submarinos, propulsados por biocombustibles producidos en Aequorea, al extraer hidrógeno y carbono del agua de mar a través de distintos procesos físicos y químicos y la posterior síntesis de estos compuestos básicos obtenidos, según el autor del proyecto.

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